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  • ¡Muchas gracias Gabriel!…

    Efectivamente pareciera un enredo literario, quizá inconscientemente quise que fuera así para que quedara “encriptada” esa faceta de mi vida, fue difícil de escribir y y hacerla nudo fue la manera más fiel de describirla para por fin desenredarla.

    Me honra también haber sido acompañada por tu guía sabía y certera,…[Leer más]

  • Cierras este taller con un gran texto, Ana. Es denso, poético, polifónico, con voces tuyas en personas diversas (primera, tercera, tal vez segunda) y voces de canciones y de escritoras (también, curiosamente, sudamericanas). Logras en pocos trazos, con hábiles elipsis (decía Hemingway que lo más importante no debe decirse nunca en un buen cuent…[Leer más]

  • ¿Cómo será la primera lluvia después de mi muerte?

    Estoy suspendida en un hilo delgado sintiendo lo frágil del tiempo. Así fue su vida, mi vida, ahí está ella, yo, yo que ahora sí soy ella, ayudándole a mirar las cosas en mejor perspectiva, causas y efectos de un sinfín de olas de tiempo que regresan y forjan los destinos del alma.

    El t…[Leer más]

  • Me alegra mucho leer esto y, de alguna manera, aunque con matices quizá distintos, tengo la impresión de que el itinerario que has recorrido puede reconocerse en muchas personas: de la ingenua ternura a la dureza y de allí, otra vez a la ternura, pero ya no ingenua. Tal vez, en efecto, en esos consista el camino del amor. Me alegra que estés enr…[Leer más]

  • ¿Pudiste disfrutar del ejercicio? ¿O el hecho de que fuera moroso inhibió tu disfrute? En lo que dices está implicaddo que sólo puedes disfrutar si corres, aunque, de otro lado, declaras que no disfrutas de la vida. ¿Qué clase de disfrute proporciona el correr y qué costo tiene? Y correr, ¿detrás de qué? ¿Para qué? ¿Con qué propósito? ¿Y…[Leer más]

  • Me cuesta mucho disfrutar sin correr. Lo siguiente, lo siguiente. Siempre planeando el siguiente paso, prepararlo y controlarlo. Esta es mi dificultad para disfrutar de la vida.

  • No recuerdo si fue a los catorce o quince que me volví consciente de que cualquier persona con la cual interactuara vivía en su propio universo. Quizás porque desde pequeño platico conmigo mismo mientras soy, no tenía presente que todos pasan por toda clase de circunstancias. Sin embargo, recuerdo que en medio de una situación adversa me pregu…[Leer más]

  • Un modelo interesante que me recuerda a un estilo de ejercicios espirituales, más o menos presente en distintas tradiciones, y que tiene que ver con considerar cómo habría resuelto una figura modélica cierta situación, cierto problema. ¿Qué habría hecho o dicho Sócrates en tal circunstancia? “Mirar con los ojos el maestro”. No es que tú estés aqu…[Leer más]

  • Ternura. Hojas tiernas, carne tierna. La ternura parece ser una especie de blandura que place. Y es muy exacta la palabra en el contexto de este linaje tan duro, tan cerrado, de personas tan aisladas. La ternura, en cambio, invita a la manducación, al beso, a la caricia, es decir, al contacto. ¿Cómo se vuelve una persona tierna? Tal vez lo pr…[Leer más]

  • Las tareas se han vuelto un reto cada semana. En este caso el ejercicio parecía simple, sin embargo, al analizar las acciones y palabras de mis familiares me he topado con pared en el sentido de elegir, ya que repito conductas y formas de pensar, algunas buenas y otras no tanto, de sus distintas personalidades.
    Mi abuelo siempre fue un hombre de…[Leer más]

  • Mi abuela paterna es una mujer que se oculta entre las sombras. La recuerdo callada mientras cocina. Su ropa y su peinado son los mismos desde que yo era niña. Mi abuela poco ha cambiado. Detrás del silencio hay alguien que sembró semillas de odio. Durante mucho tiempo intenté entender el rencor de mi padre hacia los otros. Recordé que ella habí…[Leer más]

  • Desde aquí se ven pedazos de ecosistemas, se ve el cielo del oriente, las casas lejanas, los edificios como fichas de dominó, la ropa tendida sobre las barandas. No hay una ventana por la que pueda cómodamente asomarme pero ésta es un perfecto cuadro para mirar el afuera. En esta época del año entra directo el sol y pone contentas a las sucul…[Leer más]

  • Gracias Gabriel por la retroalimentación, me viene bien esa observación para tener cuidado. Tu percepción atinada, si bien mi atención sigue puesta en el acecho continuo de este roedor, pude reconocer al escribir, dar forma y “pulir” el texto compartido la presencia de otro espectro: la obsesión por la perfección para ser reconocida.

    Esto me ha…[Leer más]

  • Lo que observo en este texto, pulcramente escrito y con indudable aliento literario, es una cierta misantropía que se basa, al menos en este escrito, en inferencias contingentes. Quiero decir con esto que las inferencias desembocan en la conclusión de que hay madres infelices que por eso tienen perros, personass que sólo son capaces de hacer co…[Leer más]

  • Me alegra mucho leer estas líneas. Efectivamente, hay una relación entre la ira y la autoafirmación, porque, detrás de la ira, hay una fuerza que tiene que ver con poner límites y afirmarse, es solo que la ira lo hace desde un lugar a menudo torpe. Señalo esto sólo para que este cambio que estás viviendo y que parece ser tan positivo, no te rest…[Leer más]

  • Tal vez, parte de lo que se juega en el texto es la ventana como frontera entre el yo y los otros (lo que podría decirse también de la piel como frontera y contacto entre el cuerpo propio y el resto del mundo). Los otros, a veces un poco anodinos, cambiantes e iguales, rutinarios, casi mecánicos y uno mismo, una misma, tú, que al final te sie…[Leer más]

  • Qué buen texto, Ana, qué precisión, qué elegancia, qué fino humor, cuántas imágenes de ese roedor y qué exacta es la idea misma del espectro como algo que roe y corroe por dentro. Has hecho un fino estudio de tus espectros, no sólo de sus modalidades, como el espectro de la nostalgia o el de la vanidad, sino también de sus mecanismos, de su vida y…[Leer más]

  • La ventana separa mi cuerpo del mundo. Tiene cortinas blancas. Las abro cada mañana para recibir un poco de luz. Hay una reja. La gente camina apresurada. Niños, adultos y ancianos recorren el mismo camino para salir a la calle. Soy invisible. Ellos ignoran que observo su ropa, que los miro con calma. Algunos caminan junto a sus perros. Hay d…[Leer más]

  • Día 2
    El vaivén cansado del árbol te relaja. Ves su sombra acariciando el asfalto y te preguntas lo que sucede entre ese espacio de iluminación perdida y el desemboque gris sobre el cemento. ¿Se puede descubrir una imagen contraria a aquellos hilos dorados? Lo curioso es que la oscuridad es perceptible si hay materia de la cual pueda mani…[Leer más]

  • Me faltan palabras para describir cómo ha sido esta experiencia. Debido a mi carácter colérico, siempre he tenido una lucha interna cada que siento que perderé el control, la mayoría de las veces consigo recuperar la paz tratando de concientizar las consecuencias que tienen mis acciones cuando me encuentro así de obcecado. Tristemente, este domin…[Leer más]

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