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    0 Comentarios

  1. MARCELA
    octubre 24, 2019
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    Es una excelente idea este blog. Me ayuda a recordar a don Séneca y a reintentar de nuevo “escribir en mi cuadernito” como Marco Aurelio. Reorientar hábitos y actitudes que no conducen a ningún lado. Uf… Gracias mi querido Gabriel

    • octubre 24, 2019
      Responder

      Gracias, querida Mat. Qué gusto leerte y saber de ti. Si necesitas apoyo con tu “cuadernito”, por aquí ando.

  2. Marcela
    noviembre 5, 2019
    Responder

    Gracias mi buen Gabriel. Lo voy a leer con placer.

    • noviembre 6, 2019
      Responder

      Qué bueno tenerte de compañía por estos lares, Mat. Muchas gracias. Ojalá que lo disfrutes.

  3. Najum Schutz
    noviembre 9, 2019
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    Me encantó. Me divertí mucho. La ponencia es un fantástico reto a la falsa intelectualidad.
    Se la mandé a Gabriela que lo lea con su maestro de español.
    Gracias Gabriel. Continúa con tu camino
    Najum

    • noviembre 9, 2019
      Responder

      Qué lindo encontrarte por acá, tío. Muchas gracias por tu aliento y tus comentarios. Abrazos para todos.

    • David GB
      abril 21, 2020
      Responder

      Que buena manera de joder al mundo. 😁

  4. Esperanza Margarita
    noviembre 15, 2019
    Responder

    Estos textos breves son un llamado a reescribirnos, reinventarnos y crear nuevos escenarios.

  5. Espiral Vacío
    noviembre 24, 2019
    Responder

    Muchas gracias, llevo atorado en esto, más años de los que me gustaría pronunciar. Sin embargo, ahora entiendo cómo era mejor proceder. Tu texto me ha quitado un candado, nuevamente gracias.

  6. Karen
    noviembre 29, 2019
    Responder

    ¡Genial! Es refrescante poder reír a carcajadas leyendo filosofía. Mil gracias Gabriel

  7. Edith Mayorga
    mayo 14, 2020
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    Gabriel, acabo de finalizar de leer tu bellísimo texto. Me conmovió muchísimo.

    La alegoría de Jonás y la Ballena, los elementos de la intemperie, la tempestad y el vientre, me hizo recordar el texto Apología de Platón, en el que Sócrates enfrenta su propia muerte.

    Como lo manifiestas en tu escrito no hay un espacio seguro a donde hacerse para “escapar” o “resguardarse” para hacer frente al destino o la tragedia que trae consigo el acto de vivir. Sócrates lo sabe y renuncia a la invitación de sus alumnos que desean salvaguardar el cuerpo y la vida del maestro, violentando las leyes de Atenas y desatendiendo las virtudes con las que predicó y vivió Sócrates.

    Indefectiblemente a todos nos llega ese momento culmen en el cual tenemos que enfrentar nuestra propia mortalidad y la de los amados.
    Como dices en tu precioso texto tenemos un desafío humano muy alto para obligarnos a atravesar la tempestad, a saltar al vacío, a tocar fondo sin oponer resistencia; adentrarnos a la oscuridad y enfrentarnos al fin a eso que nos fragmenta.

    Leonard Cohen tiene una preciosa frase extraída de la canción Anthem que dice:

    There is a crack in everything/That’s how the light gets in
    (Hay una grieta en todas las cosas/Así es como entra la luz)

    Los que hemos atravesado y vivido de alguna manera en la oscuridad, (creo que sabes a qué me refiero) y hemos podido regresar de ese viaje con ojos distintos, con un espíritu renovado sabiendo que aquello que nos hundía no era sino el camino para encontrar la luz. Después de atravesar esa tempestad, si uno no regresa ataviado de humildad y agradecido con la batalla, el viaje no ha valido la pena ni ha concluido, y una vez más hemos desatendido la voz interna, la voz del propio daimon.

    El lugar a dónde Sócrates había llegado antes de cruzar el Hades, y que el mismo Jonás encontró en el vientre del gran pez y donde algunas otras almas errabundas llegaron a descansar y encontrar la luz, aquel puerto tranquilo y seguro, no es sino uno mismo.

    Gracias Gabriel, por la exhortación kairológica a pensar una y otra vez desde puertos más arriesgados y genuinos, y lejos de sitios cómodos, falsos y artificiales.

    Edith Mayorga

    • mayo 14, 2020
      Responder

      Edith, muchísimas gracias por tu valioso comentario. Sé bien de qué hablas, con qué propiedad dices lo que dices y por eso tu comentario tiene esa fuerza.

      Sócrates es un gran ejemplo también, por supuesto. Lamentablemente, no sabemos demasiado del Sócrates previo al hombre que acicatea a los atenienses. Siempre recuerdo que él se refiere en algún lugar a Zópiro (si mal no recuerdo), el fisiognomista, y cómo este hombre al verle el rostro se dio cuenta de los muchos vicios que Sócrates había tenido, es decir, de sus propias batallas, de su propia oscuridad (antes de ser el hombre virtuoso, bien que pícaro, que conocemos).

      Y sí, la referencia a la canción de Leonard Cohen es absolutamnte precisa. Qué gran canción, qué gran poeta ese hombre. Pienso en él a menudo. Sin duda pienso más en él que en Hegel 😛

      Me alegra muchísimo tener este comentario tuyo por aquí, Edith. Te reitero mi gratitud.

  8. Rebeca
    mayo 14, 2020
    Responder

    Pasaba por un aturdimiento debido al confinamiento y el estrés. La relectura del mito de Jonás fue casi divertida. Una buena sacudida.
    Otra aportación, la de refugiarse en sí mismo, incluso cuando el confinamiento ha sido oportunidad para compartir.
    Gracias. ¡Hasta la próxima!

  9. mayo 14, 2020
    Responder

    Gracias, Rebeca. Me alegra saber que el texto te trajo algún beneficio. Hasta pronto.

  10. Admin bar avatar

    ¡Qué hermoso texto! No sabes cuánto agradezco esta enseñanza. Al ir leyéndolo, todo esta ansiedad y y miedo se fue desvaneciendo. El mito de Jonás y la ballena lo había leído y me parecía un cuento fantástico . La compresión de los simbolismos que hay en cada elemento de la historia, fue un insigth para mí. Reconocer que, desde hace tiempo, había estado huyendo de la responsabilidad que implica el vivir.

  11. mayo 23, 2020
    Responder

    Me alegra mucho leer esto, Vero. Gracias por compartirlo aquí.

  12. Admin bar avatar

    Gracias, estoy emocionada por este curso, espero tener una gran experiencia y conocimientos

  13. Buen día, espero aprender sobre ésta Filosofía y ser capaz de aplicar lo aprendido en mi día a día. Gracias

  14. Hola, hoy inicio, el camino es el destino, a disfrutar de este conocimiento y qué mejor, aplicado. ¡Gracias!

  15. Buenas tardes a todos y todas, estoy muy contenta para tomar este curso.

  16. Admin bar avatar

    He empezado el curso, una gran aventura….Feliz! de darme este regalo!

  17. Admin bar avatar
    junio 12, 2020
    Responder

    hola! hoy inicio este nuevo romance y yo feliz de sumar 😉

  18. Admin bar avatar
    julio 1, 2020
    Responder

    Hola a todos! Ayer a media noche me inscribí y hoy inicio este viaje. Espero que me ayuden con sus comentarios. Un abrazo!

  19. Admin bar avatar

    Israel
    Disfruta cada lectura y video, sin duda descubrirás tus herramientas y adquirirás muchas otras
    ¡Feliz viaje!

  20. Admin bar avatar

    Quiero dar gracias a todos los que pude leer, honrando su valentía como la mía al escribir acerca de nosotros y estar en sintonía en este curso.
    Bendiciones y espero pronto podamos coincidir en otro curso.

    Saludos

  21. Admin bar avatar

    Quiero dar las gracias a mi pareja por tomar este curso y compartir juntos nuestras experiencias.
    Sin duda seguiremos cultivando nuestra relación estoicamente.
    Gracias Guillermo.

  22. Admin bar avatar
    agosto 28, 2020
    Responder

    Hola, soy Rosiris Sofuá, mañana es mi cumpleaños y hoy Silvia me ha regalado esta maravillosa experiencia, creo que escribir es terapéutico y por lo tanto liberador… inicio este camino feliz… Gracias, Gracias, Gracias.

  23. Estoy encantada de estar con Gabriel, estupendo maestro. 🙏

  24. octubre 19, 2020
    Responder

    Saludos, este curso es mi regalo de cumpleaños. Mi amiga Silvia me habló de la Filosofía estoica, y yo le respondí con Séneca. Me pareció que hablábamos de lo mismo, pero distinto (algo así como “La cantante calva”). En fin, voy a despejar mis dudas con el curso.

  25. Yuli Cerros
    noviembre 13, 2020
    Responder

    Un placer leerte, como siempre Gabriel. Una hermosa reflexión que nos da una luz para habitar y agradecer estos tiempos.

  26. noviembre 23, 2020
    Responder

    Gabriel, terminé de leer tu texto y me surgieron un par de preguntas. La tesis principal de tu ponencia es vivir de acuerdo a la naturaleza, obedeciendo a leyes naturales, el logos estoico, las leyes del movimiento de todo lo que es o aparece ante nosotros como fenómenos naturales que pueden ser físicos, químicos y en lo que toca a la filosofía como fenómenos sociales.

    Respecto a las leyes del movimiento o causales que se aplican a todo lo que es o lo que aparece -nada permanece tal y como es, ni es estático- que desarrollas en el apartado de tu texto titulado “Expansión y Contracción”, que todo lo existente responde a dos grandes fases, la del crecimiento y la de declive o mengua (sístole y diástole), mi pregunta va dirigida a lo que sucede entre estas dos etapas que imagino como el subir y bajar de una montaña. Hay algo entre estas dos fases que llaman meseta, descanso, estado de quietud, claro y otro término que me interesa sobre todo, que se refiere al estado de ánimo de euthymía. Cuando leía esta parte de tu texto recordé el término medio (mesotés) de Aristóteles que aparece en la Ética Nicomáquea, e indagando sobre este punto medio, creo que es una gran oportunidad para el ejercicio ético al que estás invitando en tu maravilloso texto. Indagando sobre este término medio —y creo que tú podrías aclararme mejor esto— en el hedonismo epicúreo lo llamaban Aurea Mediocritas, igualmente en el budismo hay algo que llaman el camino medio (madhyamã pratipada) y en el judaísmo el camino dorado.

    ¿El término medio cabe entre estos dos sucesos que alternan incesantemente? ¿Crees que entre los movimientos contrarios, lo que llamas culmen podría ocupar el ejercicio virtuoso de la frónesis, la moderación, de ejercitarnos en la madre de todas las virtudes, la frugalidad (genetrix virtutum frugalitas)?

    Recuerdo que en tu libro de Éticas de la Serenidad, hablas sobre vacío yermo, en el que no hay posibilidad de acoger vida, en tu metáfora de momento de contracción o etapa invernal, es lo mismo que vacío yermo, de ser así en el momento de contracción o, para ponerlo en otras palabras, de depresión hay cabida para la reflexión, es el momento idóneo para ejercitarse o sería en el término medio o en donde se abre un claro entre la sístoles y la diástoles. Recuerdo que en la Fenomenología del Espíritu, en la tríada dialéctica que desarrolla Hegel, habla sobre las configuraciones del espíritu, en cada reconfiguración aparece el aufhebung, es decir lo que era niega ese ser, subsume lo válido, y el espíritu adquiere una nueva configuración. A manera de analogía, en el momento que toca de la pandemia, en el momento de contracción está teniendo lugar lo que será una nueva configuración del espíritu, pero es imperceptible porque el espíritu social está contraído. ¿El esfuerzo de salir de esa máxima contracción no sería obligándonos a encontrar un claro y aceptar el nuevo reto y que tú bien llamas oportunidad moral para el ejercicio de la virtud o el espíritu?

    Respecto a los principios opuestos que Heráclito nombró eneantidromia, o en la filosofía taoista se llama el principio de el ying-yang, recordé que éstos influenciaron hasta a los filósofos de corte materialista y marxista. Federico Engels, para fundamentar la lucha de clases, utilizó el término la unidad y lucha de contrarios y la ley de la negación de la negación en el que está implícita la dialéctica hegeliana, por lo que no es tan descabellado pensar que las leyes de la física no son aplicables a sistemas filosóficos.

    Como bien dices, estamos en el tiempo de la semilla, alimentemos el espíritu para que llegada una mejor época germinemos y podamos llegar a ser como los árboles milenarios que resisten hasta los peores inviernos.

    Estoy enormemente agradecida, querido Gabriel, de poder escuchar y leer tus valiosas reflexiones sobre filosofía estoica aplicada.

    • noviembre 25, 2020
      Responder

      Querida Edith:

      Muchas gracias por tus comentarios y reflexiones. Son muy valiosos y aprecio que los compartas por este medio.

      Es verdad que, entre la alternancia entre diástoles y sístoles, podría haber, digamos, estaciones o escalas, como sucede con la respiración. La exhalación (sistólica) encuentra un término y podría decirse que hay allí un breve instante de meseta, al cabo del cual inicia el movimiento contrario, la inhalación (diastólica), que, lo mismo, encuentra un breve momento de pausa antes de que sobrevenga otra vez la exhalación. Pero me parece que aquí el asunto es, por así decir, más taoista y que la quietud que está en juego es más dinámica que estática. Vivir de acuerdo con el momento que toca, intuir su kairós, avenirse a él, en esto radica YA el aquietamiento, sea que se trate de un momento contractivo o expansivo. Digamos que sería algo así como una “quietud en el movimiento”.

      Es curioso, pero entre las formulaciones teleológicas de los estoicos, aparte de la que elaboré en el texto, que es quizá la más célebre, “vivir de acuerdo con la naturaleza” (Secundum Naturam Vivere), hay otra que habla de “el buen fluir de la vida” (euroia bíou). Y ese fluir no puede sino ser un con-fluir con lo que es, lo que toca. Hay movimiento, porque la vida es movimiento, pero en esa confluencia el movimiento se da con una especie de quietud interna, por así decir. Como en el Tai Chi, arte marcial y meditación taoista. Lo que algunos psicólogos ahora llaman experiencias de flujo (flow) es la misma idea de los antiguos estoicos: son experiencias de altísima calidad, donde el tiempo parece esfumarse. La concentración en el momento es tan profunda que, aunque hay movimiento y puede ser aun un movimiento rapidísimo, “por dentro” se siente quietud. Diría, entonces, que la quietud deriva, más que de una fase tipo “meseta”, de una disposición que se aviene al movimiento o fase cíclica que está teniendo lugar. De un “buen fluir”.

      En el caso del budismo, el camino medio tiene que ver fundamentalmente con la idea de que una vida totalmente mundana, como la vida palaciega de Sidarta Gautama antes de iniciar su búsqueda, o una vida totalmente ascética, como la que emprendió más tarde con sus cinco compañeros ascetas, mortificando su carne y sometiéndose a ejercicios sumamente extremos, son vidas incapaces de liberar del sufrimiento. El camino medio supone que ni lo uno ni lo otro. La metáfora clásica es que si las cuerdas de una lira están demasiado tensas, se rompen; si demasiado laxas, no suenan. Sólo pueden crear sonido si están, por así decir, en el término medio. Ignoro qué sea el camino dorado en el judaísmo.

      No sé si la frugalidad es la madre de todas las virtudes. Yo diría que es la generosidad en un sentido que es virtualmente idéntico al Amor.

      Es verdad que el salto del vacío yermo al claro tiene que ver con todo esto. Quizá es el salto que quisiera exhortar con este texto. En la sensibilidad japonesa tradicional esto recibe el nombre de aware: el momento en el que el dolor por algo que finaliza o muere da paso a la perspectiva cósmica, del Gran Vacío, y puede ser visto en su naturalidad. Y puede ser visto también, como bien observas, como una especie de aufhebung hegeliana.

      Me gustó mucho tu metáfora sobre volvernos como esos árboles milenarios que no pueden ser doblegados. ¡Que así sea, Edith!

      Yo te estoy enormemente agradecido a ti por compartir tu brillo eu inteligencia aquí y ser siempre tan afectuosa conmigo. Va un fuerte abrazo.

  27. Admin bar avatar

    Hola:
    Mi hermano me regaló el curso “DOMINAR LA IRA”.
    Ya empecé con los primeros vídeos y me está encantando!!!
    Gracias por el regalo.

  28. Me alegra ver varios comentarios donde les han regalado algún curso, ya que no hay mejor regalo que el conocimiento y la libertad interna. Por mi parte comenzaré esta aventura de la cual sólo tengo una idea a grandes rasgos. Saludos.

  29. enero 28, 2021
    Responder

    Estimado Gabriel,

    Gracias por compartir esta carta, ha sido ciertamente reveladora frente a una cuestión en la que seguramente, como bien haces alusión, muchos estamos inmersos.
    La identidad probablemente sea una de las cosas más escurridizas a las que un ser humano se enfrenta, lo cual no impide que se la tenga por lo más seguro y definitivo, pues de otro modo quizá no podría justificarse la propia vida (y uno parece querer justificarla a toda costa, sea que esté gozándola o sufriéndola); y en tu carta señalas muy claramente el origen del error fundamental que le da esa estabilidad y fijeza a la identidad: el tomar la parte por el todo, y creer entonces que uno es “esto” o es “aquello”. Menos claro es de dónde proviene este yerro del juicio (¿historia familiar, sueños, deseos, esperanzas, miedos, influencia social/cultural, etc.?), pero creo que eso no disminuye en nada la luminosidad de tus palabras (tal vez de indagar por ese “origen” uno caería incluso en mayores perplejidades), sobre todo cuando resaltas que la creencia en la identidad como algo esencial no es sino eso, una creencia que toma únicamente ciertas características como si fueran las más constitutivas de uno, lo más substancial, mas esto no es sino un “espectro”, o una especie de costra, una ilusión que se solidifica ocultando el “flujo continuo y complejo” que somos. Y después, éstas tus palabras, que son muy precisas y amables para indicar que lo que uno es, lo que uno en verdad logra (si es que algo cabe lograr), no está afuera, en las expectativas o en las condiciones del mundo, sino adentro de uno mismo, en los propios juicios, en la propia comprensión de sí mismo:

    “Porque el éxito y el fracaso no tienen nada que ver con el mundo, ni con sus parámetros, ni con sus condiciones, sino con lo que nosotros hagamos con aquello que nos presenta el mundo: si aprendemos algo, si logramos comprender y trascender el obstáculo (en el único lugar donde se trascienden, aquí adentro, no allí afuera), eso es un éxito rotundo.”

    ¡Qué fácil nos entregamos a lo que dictamina el mundo, los otros, y cómo perdemos de vista nuestra condición interna! ¡Pero qué fuerza, qué paz y qué libertad surgen de la comprensión y la reconciliación consigo mismo!
    Nuevamente gracias por compartir esta carta, que viene muy bien como un recordatorio para quienes a veces solemos vivir bajo la silueta de nuestros espectros. ¡Saludos!

    • enero 29, 2021
      Responder

      ¡Muchas gracias por este comentario tan generoso y detallado, Jairo! Me alegra que te haya resultado esclarecedor.

      La cuestión sobre el origen de nuestros yerros cognitivos es, como dices, un asunto que involucra aspectos autobiográficos, sociales, culturales, etcétera, y eventualmente puede ser importante explorar eso. En esta carta, prefería concentrarme en el hecho mismo de que hay allí una evaluación manifiestamente falsa y estimular a que la destinataria pudiera, ante todo, VER eso.

      Te estoy muy agradecido por estas palabras y te envío un afectuoso saludo.

  30. Doly
    febrero 3, 2021
    Responder

    Resonó conmigo lo de “La Fortuna premia a los valientes”, nunca lo había pensado en la manera como lo describes y me fascinó. También encontré muy útiles todos los conceptos de enemigo cercano o lejano. Muy interesante la delgada línea que separa y confunde a esos enemigos cercanos de la amistad. Y finalmente, la definición de depresión como falta de fe es cautivadora. Tampoco lo había pensado así, pues tengo conflicto con el concepto de fe, pero, como mencionas que es la esperanza de algo bueno, incluso en un escenario malo, hace totalmente sentido. ¿Es la confianza una hermana de la fe? Gracias por compartir.

    • febrero 4, 2021
      Responder

      Muchas gracias, Doly, Supongo que sí, que la confianza y la fe tienen un parentesco estrecho, aunque la fe parece en principio abarcar algo más grande y fundamental.

  31. Gracias Gabriel como siempre, un placer para el espíritu resonar con tu pluma.
    Me resuena en lo profundo el tema de la aceptación porque lo he venido trabajando de cerca las últimas semanas, y leer esta bella reflexión del fuego radiante me alienta bastante, pues así lo siento, no como miseria y desesperanza, sino como el umbral de un nuevo tiempo, uno en donde mi mirada está más perspicaz ante estos enemigos lejanos y cercanos que tan bien describes. Gracias infinitas.

    Yuliana

    • Simón Pérez
      febrero 4, 2021
      Responder

      He leído el ensayo en condiciones ideales, sin embargo, me perdí «La  Fortuna  favorece  a  los  valientes». Este adagio, dicho sea de paso, lo conocía más en su sentido literal. Tampoco logré captar el sentido de Marco Aurelio.

      Comento con lo que sí me conecté. La primera parte me fue “iluminadora”, o útil.

       i) Los enemigos cercano y lejano con su ejemplo del binomio compasión-lástima fue casi una definición de diccionario. 
      ii) La efectividad del oráculo debido a la atemporalidad de los símbolos me ayuda a entender mi pregunta ¿Qué hace que una obra humana sea “clásica”? Algo así como la canción “Adoro” de Manzanero o una escena de baile como “Cantando bajo la lluvia” de Gene Kelly. Debe existir algo relacionado con la atemporalidad-universalidad, ¿o es eso una tautología?

      iii) El sentido de “la práctica oracular” que Gabriel nos presenta me ayuda a explicar, por eso el sentido útil que le veo, mis vivencias del socialismo cubano. En el juego entre la fe en el Comunismo (futuro lejano) y el miedo a la peor faceta del Capitalismo (pasado cercano), nunca somos conscientes del presente.

      En resumen, he disfrutado la reflexión. 

      Gracias

      • febrero 4, 2021
        Responder

        Qué bueno que hayas sacado todo esto en limpio, Simón. Muchas gracias por tu comentario.

    • febrero 4, 2021
      Responder

      Muchas gracias por tus palabras, Yuli.

  32. Myriam Valencia
    febrero 3, 2021
    Responder

    Siempre es un deleite leer sus escritos, una invitación a una perspectiva profunda… todo es oráculo.

  33. Monica Jimenez
    febrero 4, 2021
    Responder

    Ilumina y conmueve… Gracias Gabriel!

  34. Tere Guerra
    febrero 6, 2021
    Responder

    Gracias, Gabriel, siempre es lindo encontrar tus escritos, mueven a la reflexión profunda según el momento de cada quien.

    Un yo que busca controlar, que escucha lo que quiere escuchar, que pregunta lo que ya sabe y se resiste a transformarse según lo que se le ha dado a vivir. He ahí la dificultad de ser como el fuego que se apropia de las cosas que caen sobre él y se levanta más alto.
    Saludos.

  35. abril 5, 2021
    Responder

    Estimado Gabriel,

    Tras leer unas cuantas veces tu texto, y encontrarlo a la par iluminador y preciso, he podido llegar a formular unas cuantas interrogantes, sobre todo después de haberlo meditado por unas semanas y contrastarlo con mi experiencia diaria. Sin duda, una de las claves en lo que respecta a los oráculos (al Sentido) se encuentra justamente allí donde reside lo más complicado de todo: la escucha “genuinamente abierta” y la entrega total; en suma, la fe. Escuchar el Sentido que transmite el oráculo implica, como bien apuntas, una disposición interna, que, según mi entender, consiste precisamente en la escucha auténtica, sin querer forzar aquello que se presenta, así como la entrega sin reservas, sin aferrarse a ninguna traza de “lo que se quiere que eso sea”.

    Pero, ¿cómo desarrolla uno esta disposición abierta? Es muy fácil pensar que uno se ha librado a sí mismo de todas las ideas y deseos, es decir, de ese enemigo cercano que son las supersticiones, pero incluso esa idea puede ser una creencia más. Y, si esta disposición corresponde a lo que llamas “vencerse a sí mismo” (en oposición a verse derrotado por los propios fantasmas e ilusiones), ¿qué es y cómo alcanzar esta victoria sobre sí?

    Por supuesto, entiendo que en estos menesteres no es posible pensar la cuestión a la manera de fórmulas para aplicar, no obstante, agradecería que pudieras arrojar un poco más de luz sobre esto.

    Saludos!

  36. abril 5, 2021
    Responder

    Estimado Jairo:

    Muchas gracias por tu comentario y tus cuestionamientos; son muy pertinentes. Desde luego, el autoengaño, por sutil que sea, acecha permanentemente. ¿Cómo identificarlo? ¿Cómo reconocer cuando uno, sin darse cuenta, está forzando el sentido de acuerdo con su necesidad o conveniencia?

    Nadie es, en principio, inmune a esta trampa, pero me atrevo a decir que, entre más profundo es el camino de autoconocimiento, más difícil es engañarse a sí (y menos interesado está uno en ello). En mi experiencia, constato que existe una sutil sensación muy parecida a la que se describe en los diálogos socráticos cuando el daimón ataja o previene a Sócrates de cometer algún yerro; una especie de alarma, un pálpito intuitivo y profundo que nos hace sentir que algo no está del todo bien. Esta es una experiencia que seguramente todo el mundo tiene, aunque no todos la “escuchen” o puedan percibir. ¿De qué depende poder escuchar esta sutil alarma? Creo yo que del nivel de obstrucción (negación, ignorancia en sus múltiples sentidos), o mejor dicho, de desobstrucción. Pues todo camino que aspira a la cumbre del bien humano no consiste sino en desobstruir o sustraer todo lo que impida ver claro y conocer la verdadera naturaleza propia (logos, mente de Buda, Gran Consciencia, etc.).

    Ahora bien, cuando, en el camino, aún no se alcanza una cierta profundidad, es indispensable la guía de un maestro o una maestra calificados. El papel del maestro (también el de un terapeuta competente) es, justamente, hacer ver todas las trampas, condicionamientos inconscientes, ilusiones, en suma, todas las proyecciones de la mente que obstruyen o alteran la posibilidad de ver “lo que es tal como es”.

    Curiosamente, si puede hablarse de alguna especie de “progreso” moral o espiritual -cosa que los primeros estoicos, Krishnamurti y ciertas corrientes del budismo zen (véase el Sutra del Estrado del Sexto Patriarca, Hui Neng) negarían en principio-, las trampas se vuelven cada vez más sutiles. Un practicante de budismo que alcanza estados absortivos (jhana o dhyana) profundos puede fácilmente caer en la ilusión de que ese estado mental equivale a haberse iluminado y hay, en las distintas corrientes del Dharma, toda clase de prevenciones contra esto. Es muy difícil no autoengañarse sin la ayuda de un maestro o una maestra competentes.

    No sé si esto responde cabalmente a tus inquietudes. Si no es el caso, por favor no dejes de hacérmelo saber.

    Saludos, que estés bien.

  37. abril 8, 2021
    Responder

    Estimado Gabriel,

    Muchas gracias por tu generosa respuesta. Como siempre, arroja luz sobre mis inquietudes, y me hace comprender mejor varias cosas, sobre todo desde esas consideraciones de diversas tradiciones filosóficas. Creo que ya lo habías mencionado en otro lugar: no hay peor ilusión que la de creer que uno “ha llegado”, que ha alcanzado la iluminación o que “posee” el sentido.

    ¡Saludos!

    • abril 10, 2021
      Responder

      Al contrario, Jairo, gracias a ti por alimentar esta entrada con tus inquietudes y generar una ocasión para pensar juntos.

      Que estés bien, saludos.

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