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  • Este debate tiene 2 respuestas, 2 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 3 años por Sofia.
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  • #15320
    Sofia
    Participante

    ANCESTROS
    Parece ser que mi padre quiso mucho a su abuela. La buena mujer falleció pocos días antes de mi nacimiento, así que a pesar de tener mi nombre ya escogido se decidió darme el suyo en su recuerdo. Nunca supe nada de mis bisabuelos hasta el día en que en una sesión de reiki me dijeron: “llevas a tu bisabuela agarrada al hombro izquierdo”. No creo en absoluto en esas cosas, pero eso dio pie a que investigará un poco. Y poco es lo que averigüé: se casó muy enamorada de un hombre muy guapo y un poco vago. Se quedó viuda muy joven y tuvo que asumir la responsabilidad del negocio familiar (una panadería) y 8 hijos. Fue una mujer fuerte y luchadora que sacó todo adelante y que murió vieja. En efecto, encontré algunos paralelismos . Yo también amé mucho a mi segunda pareja que fue un hombre muy atractivo. No puedo decir que fuera vago pero su ritmo natural era bastante lento y no le gustaba madrugar. Esas cosas se oponían a mi manera de ser y estar en el mundo: activa, rápida, madrugadora. También mi pareja falleció joven aunque solo me dejó un hijo a cargo y sin problemas económicos. Como mi bisabuela, pero también tantas mujeres de mi linaje soy fuerte y emprendedora y estoy segura que hubiera podido tirar del carro igual que lo hizo ella. Su guapo marido -mi bisabuelo- se llamaba José Antonio igual que mi padre. Mi padre y yo tuvimos los mismos nombres que esa pareja y yo como hija le quise mucho. Él a mí no demasiado y si me quiso lo disimuló con maestría. Creo que esos 3 hombres, mi bisabuelo, mi padre y mi pareja tuvieron eso en común. A los 3 los quisieron mucho y los 3 se dejaron querer sin dar demasiado a cambio.
    Nací en segundo lugar después de una niña y detrás de mí, por fin un varón. Fui una decepción para mi padre desde el mismo momento en que me conoció. En el hospital y por error le anunciaron qué tenía un hijo y llegó todo ilusionado a… llevarse un chasco!
    Considero que no fue un buen padre en general y conmigo se mostró particularmente indiferente lo cual a la larga resultó ser una ventaja. Falleció el año pasado dejándome su última muestra de desprecio. Sufrió un ictus que lo dejó paralizado y solo sobrevivió durante 7 días. No pude acudir de inmediato porque en ese momento me necesitaba mi hija y no dudé respecto a mis prioridades. Yo le preguntaba a mis hermanos sí mi padre se daba cuenta y me decían que sí, que cuando iban a verlo le tomaban la mano y al marchar no quería soltarlos. Yo llegué el último día (el día que murió) y cuando fui a coger su mano el la retiró bruscamente. Lloré con amargura durante unos 4 minutos y allí mismo me di cuenta que era mi gran lección y el examen que quería aprobar. Hasta el último momento mi padre me mostró su desprecio. Por una parte me tocaba aceptar que eso era así y por otra, me dije que no iba a derramar ni una sola lágrima más por ese desamor. Así es como la vida me ha enseñado a ser estoica, a través de mis propias vivencias.

    Tengo un gran amigo suizo, meditador avanzado que viaja en bicicleta por España. Coincidió que yo estaba cerca de Pamplona cuando el pasó por allí pocos meses después de fallecimiento de mi padre. Nos encontramos y le conté la historia. Cuando en mi relato llegué a contarle como retiró su mano, ambos estallamos en risas y reímos largo rato sin poder parar y hasta las lágrimas. Me dije que sin duda estaba curada de mi mal de amor de mi papá. Que en paz descanse. Yo en paz vivo!

    #15325
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    El texto y lo que en él se cuenta son magníficos, porque, en pocos trazos, y de manera elegante, das una semblanza de tu linaje paterno, de las coincidencias nominales, de temperamento y de elección de pareja, para llegar, en la segunda mitad, a la relación con tu padre, máxima tensión dramática, que se distiende, vital y literariamente, en esa maravillosa alquimia capaz de transformar el llanto en risa, la tragedia en comedia, el desamor en amor.

    Es interesante que, en el instante alquímico, haya habido un hombre por testigo, tu amigo suizo, y que tu hijo sea un hombre. Quizá dos hombres capaces de escuchar amorosamente a una mujer y acompañarla, a diferencia de los otros hombres que refiere el texto. Eso también es en cierto modo una alquimia en tu relación con los varones.

    Además de estar muy bien escrito, con fuerza, contundencia y precisión, es un texto valioso por el proceso que relata. Las líneas finales rematan muy bien.

    #15328
    Sofia
    Participante

    Muchas gracias Gabriel.

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