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  • #10745
    liplalipla
    Participante

    02-09
    Se levanta 4:30 a.m. como cada uno de los cinco días de la “semana laboral” (aun cuando no labora con un horario estricto). Mientras se dirige en modo automático hacia la bicicleta fija, recuerda aquella estrofa de la canción que escuchaba burlona mientras manejaba su Astra plateado hace casi 15 años: “Si lo que quieres es vivir cien años, haz músculos de cinco a seis…” Comienza a pedalear todavía dormida, se pone los audífonos y elige el entrenamiento de sprint de 45 minutos de Paul, su maestro británico de spinning en Youtube. Siguiendo las instrucciones que ha escuchado al menos 20 veces: “…position two and ease your resistance, pedal smooth and quickly…” Termina con una serie de abdomen, enormemente satisfecha pues recuerda la culpa que la embarga cuando decide rebelarse ante la disciplina autoimpuesta. Prisas, no puede salir después de las 6:30 porque el tráfico del pueblo la pone nerviosa; recorre el mismo camino de todos los días, evadiendo los mismos baches. Se enfada porque no le permiten el cambio de carril en el lugar acostumbrado. A su regreso, prepara su desayuno de todos los días: claras de huevo con verdura, jugo verde, fruta con yogurt y granola y licuado de proteína. Tiene el tiempo justo; se sienta frente a la computadora para tener lista la “maquila”: copy-paste, cotejo de bold, cursiva y subrayado, revisión de formato, ya sólo faltan 25 de los 40: dinero fácil. Justo a tiempo envía los archivos para ir a su práctica de yoga. Sigue la misma serie fija que ha estado practicando desde hace casi cuatro meses. “I’m a bit under the weather today,” se disculpa Wayne. ¡Qué suerte! No hubo ajustes hoy. De regreso: preparar comida, recoger al chamaco, comer, las clases de la tarde y sigue hasta que termina el día: copy-paste, checar cursivas, bold…”

    03-09
    Ahora tocó fuerza, prepara la barra y los tapetes, pone play al vídeo: “50 minutos del sistema de entrenamiento más divertido y eficaz del mundo.” Mismo camino, mismo desayuno, copy-paste, copy-paste. Y otra vez justo a tiempo para la práctica, sólo que ahora Wayne estaba mejor, ¡qué dolor! Pero se ha propuesto realizar todas las posturas de esa serie antes de que termine el año. De regreso, ni modo, una siesta, está rendida. Prepara comida, recoge al chamaco, come, las clases de la tarde. Ya entregó todo, esta tarde es libre para leer lo que quiera, se decide por aquel libro de Eliade que la ha esperado por años, pero ¿porqué el mal humor? ¿Será que le faltó el copy-paste vespertino? ¿Será que el verdadero deseo es permanecer cautiva? Y desea que algo o alguien la cautive, así como hace años.

    04-09
    Como todos los días, la mañana transcurre según lo planeado, hoy debe aprovechar la ayuda extra y tener todo a tiempo, así que va por los víveres. Se desvía un poco, se distrae, se hace tarde piensa, pero en realidad aún le queda tiempo y decide ver una película que vio hace casi veinte años. Sueña un poco, ahora está del otro lado, se identifica ya con el personaje mayor, se preocupa por sus canas y fantasea con ser ella. Pero, ¿para qué complicarse? Eso ya pasó, mejor concentrarse, preparar comida, recoger al chamaco…

    05-09
    No hay obligaciones hoy. Pero necesita estructura, alguna, un poquito por lo menos: pedalea más rápido, le pone más resistencia, no le puede fallar a Wayne hoy. Dolor extremo, pero piensa que no es posible que después de tantos años no pueda hacer esa postura; y luego se cuestiona ¿para qué? ¿qué se quiere probar? ¿dominar el cuerpo y luego seguir con la mente? Quizás sea más vano, pero decide no seguir con ese tren de pensamientos. Termina la práctica y sigue la meditación, se siente afortunada de tener ese espacio, se concentra deseando llegar a la “tierra prometida” pero los pensamientos siguen: Tal vez el problema es tanto esfuerzo, trabaja demasiado en ello, quizás sólo necesita rendirse, soltar el control. Pero si lo hace, ¿qué se va encontrar? Y, ¿entonces qué hará?

    #10746
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Por supuesto, yo no sé cuánto has hiperbolizado el espectro obsesivo-rutinario que te asedia, pero sin duda es un personaje ostensible. Si tú has logrado verlo con la inmensa lupa que al parecer le has puesto, cabe suponer que hay alguna ganancia. Literariamente, es un texto eficaz, consistente, el pulso es firme e inflexible como el espectro, y el motivo de copy-paste es excelente: copiar y pegar los días, repetirlos mecánicamente, etc.

    Me gustan las fracturas que asoman, los cuestionamientos, la frustración ante la incapacidad de ser libre de leer, la lucidez sobre la esclavitud y la pregunta por la necesidad de ser cautivada, en otro sentido, cosa que parece también asomar en la película. Una nostalgia de algo que de inmediato se desestima a través de un baño de realismo y practicidad. Pero, ¿es eficaz ese baño? ¿O sólo se sofoca la inquietud temporalmente?

    Al final, el escenario más extremo: el rigor invadiendo el espacio espiritual, el exceso de esfuerzo incluso por relajarse: el miedo.

    Y ahora que todo esto ha sido escrito y puesto en palabras, ¿qué sigue?

    #10748
    liplalipla
    Participante

    No se si preocuparme o sentirme aliviada por tu comentario al respecto de que no sabes cuánto hiperbolicé el espectro y sí he logrado verlo pues me es harto conocido, algo así como un personaje creado y autoimpuesto de domingo a viernes (porque los fines de semana me doy “mis permisos”). Supongo que fue creado como escudo protector frente a otros espectros que sí me asaltan desde muy profundo y que durante muchos años me mantuvieron en un goce que tocaba a veces fronteras un tanto obscuras. Ahora, no me quejo, la vida es buena y el intento es por conservarla como ha sido. Las fracturas, como bien mencionas tienen que ver con la nostalgia ¿de ese goce? ¿de esa que era? El miedo, quizás a darle demasiados permisos y que vuelva a inundar mi vida. Habrá un punto medio y si lo hubiera ¿será lo que quiero?

    ¿Qué sigue? Ver a través de mi ventana.

    #10750
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Lo que quise decir con respecto a la hiperbolización del espectro es que realmente no sé cuánto lo exageraste, pues eso era en cierto modo la consigna del ejercicio: hacerlo ostensible. No quise sugerir que eso fuera bueno, malo o más o menos, sólo decir que, sea cual fuere la medida de esa hipérbole, conseguiste dar un cuadro claro. Y lo que mencionas ahora, la posibilidad de que sea un escudo protector, suena consistente con el hecho de que asomen fisuras y que esas fisuras porten, eventualmente, la voz de espectros más profundos. No debo yo decir más.

    ¡A mirar por la ventana!

    #10751
    liplalipla
    Participante

    De hecho no sentí tu observación como un juicio de valor, comentaba que no sabía si preocuparme o sentirme aliviada porque según yo sí hiperbolicé al espectro. Me preocupo de no haberlo hecho evidente o me alivio de que quizás al no serlo tanto entonces no es tan notorio que soy una loca obsesiva controladora ;D . Seguiré asomándome a mi ventana, aunque me está llamando más el balcón, ¿se vale?

    #10752
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Por supuesto que se vale el balcón. Se vale cualquier sitio que habilite una cierta vista y al que puedas acudir cada día.

    Quedó muy claro, en tu texto, que intentas tener el control.

    #10987
    Renata
    Participante

    La satisfacción se paseaba libre y tranquilamente cuando fue sorprendida por la ira, su sensación fue como si le cayera encima un balde de agua fría. Se detuvo y sintió la necesidad de requerir mayor cantidad de oxígeno a través de la respiración, por lo que a través de la boca aspiró una mayor cantidad de aire e inhalo lenta y profundamente.
    Al exhalar, identificó inmediatamente que se trataba de la presencia de la ira, la cual se había manifestado a través de la lectura de únicamente dos palabras escritas en el camino de la satisfacción. Decidió entonces exhalar de manera pausada (como si contara de forma regresiva del 10 al 1), y al sentir el aire fluir a través de su nariz tuvo un gran alivio que le permitió continuar su andar con libertad.

    #10992
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Te diré lo que observo, Renata. No lo tomes como “críticas”, sólo son preguntas que, eventualmente, pueden ayudarte a observar cosas y, si lo deseas, establecer un diálogo en este espacio.

    Por un lado, no hay sujeto. Los sujetos son las emociones o afectos que, por así decir, rivalizan. Y creo que una pregunta es, precisamente, por qué no un hay sujeto que experimente el paso de la satisfacción a la ira y el alivio posterior, sino que todo parece ser un interjuego de entidades un poco abstractas. El carácter abstracto (no concreto, no encarnado) se nota, para mí, en el hecho de que no siento ninguna de esas emociones, me parece una descripción distante. La ira, por ejemplo, es una emoción caliente, en el sentido literal de la palabra; cuando uno se encoleriza, sube la temperatura del cuerpo, la sangre se agita, el rostro se enrojece, pero aquí dices que fue un “balde de agua FRÍA”. Entiendo que es una expresión para decir que algo sorprende y deja pasmado, pero es raro pensar que la ira pueda tener ese efecto: si la ira te toma, te inflama de inmediato.

    Por otro lado, lo que cuentas es un momento abstracto de ira, que viene a perturbar brevemente la satisfacción y de manera casi inmediata es expulsada por un acto consciente de respiración. En términos de espectros, casi no hay aquí “espectralidad”, porque lo que podría ser un espectro iracundo, digamos, es muy rápidamente conscientizado y trascendido. Pero lo interesante es poder meterse más en aquellos espectros que tienen poder sobre nosotros, espectros a los que no les basta un par de respiración con atención consciente para ser subyugados.

    Y por último, pienso que, incluso en este caso que traes, puedes entrar más profundamente en la ira, detallar las dos palabras que la disparan, comprender mejor qué pasa ahí, por qué eso enoja, etc. Creo que es una preciosa oportunidad para hacerlo y por supuesto que, si deseas tomarla, te leeré con enorme gusto.

    #11033
    Renata
    Participante

    Hola buen día. Coincido con usted, identifiqué emociones y además creo que la palabra adecuada sería enojo y no ira.
    Las dos palabras que me causaron escozor fueron densidad mamaria. Hace algunos años inicié una amistad con una alumna que trabajó ese tema de tesis en mi lugar de trabajo, le tenía mucha confianza y cariño, nos apoyábamos en el trabajo y fuera de el, en repetidas ocasiones la invité a mi casa y a reuniones familiares. Al terminar su tesis logró quedarse a trabajar con nosotros, sin embargo se fue distanciando poco a poco de mi. Cuando empecé a notar su indiferencia le pregunté si algo le ocurría y dijo que nada, después de un tiempo se lo volví a preguntar y respondió lo mismo. Ahora percibo que no me tolera y que me tiene mucho coraje. Hace un año hizo algo que me afectó mucho, redacté un texto de disruptores endocrinos para la revista del Colegio de Químicos de Toluca y la puse como coautora. El Colegio me envió la revista con ella porque ella es de allá, sin embargo a las dos semanas me la pidió prestada. Pasaban los meses y no me la regresaba, la primera vez que se la pedí me dijo que luego me la regresaría, la segunda vez le hice saber que la necesitaba porque no le había sacado copias y entonces me contestó muy tranquila y con sarcasmo que la había regalado. Sentí mucho coraje, tristeza y decepción.

    De tal manera que la semana pasada que leí las dos palabras que me remitieron a su tesis, a ella, a lo que me hizo, me hizo sentir mucho coraje.

    Agradezco su tiempo y atención

    Renata

    #11034
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Buen día, Renata. Qué bueno que pudiste escribir esto otro y al menos sacar lo que el texto anterior embozaba. Ahora se entiende en qué sentido emergió un espectro y en qué sentido era un espectro, pues esas dos palabras, por sí mismas, no tienen el poder de generar enojo, son relativamente neutras; el espectro se coló por una asociación de las palabras con una experiencia, algo ajeno, tanto a las palabras como a la situación en la que te encontrabas cuando las leías. Y eso es lo interesante, ver cómo los espectros sólo pueden surgir por asociaciones, proyecciones, comparaciones, en suma, operaciones mentales que toman algo de lo efectivamente existente y lo distorsionan: todo espectro surge de una distorsión.

    El ejercicio tiene el propósito de poder reconocer estas distorsiones perceptuales (más estrictamente, interpretativas) viéndolas como lo que son, fantasmagorías, ilusiones, de modo de debilitar así el poder que tienen sobre nosotros y, en el mejor de los casos, como dicen los bellos versos de Blake, arrojar los espectros al lago.

    ¿Cómo vas con el ejercicio de esta tercera semana tuya?

    Sigo aquí, a las órdenes.

    #11036
    Renata
    Participante

    Bien, muchas gracias. Justo he enviado el ejercicio de la semana.
    Me encantará seguir identificando mis espectros y más aún poder arrojarlos al lago.

    Renata

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