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  • #13328
    Patricia De HerediaPatricia De Heredia
    Participante

    El Arándano y yo

    Mi experiencia…me recordó mi formación como Guía Montessori en los ejercicios de observar
    Poder observar mi arándano sin ningún juicio sólo observando su color y su forma,su textura me costó un poco de trabajo sentir su peso parecía que no tenía peso …y si tiene su peso ligero, al pasarlo por mis dedos la sensación fue de frescura estaba muy fresco y quizá un poco pegajoso sentir sus relieves….al acercárlo a mi nariz,fué muy lindo percibir su olor como se iba y volvía según lo acercaba..después al pasarlo por mi oído pude escuchar un ligero sonido ( No sé como describirlo)
    Cuándo lo puse en mi lengua no percibí ningún sabor,hasta que lo empecé a llevar por todos lados empezaba a humedecerse y no soltaba todavía un sabor hasta la primer mordida..wooo!! ..luego la segunda y la tercera parecieran varios arándanos!!
    Me dí cuenta que solo fue un pequeño arándano y pareciera que mi paladar agradeciera la manera de degustarlo ( interpretación mía)
    al tragarlo fué sentir como pasaba por mi garganta…hasta que se fué

    Linda experiencia!

    #13332
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    La sensación de un paladar agraciado es, por supuesto, una interpretación, porque el paladar sólo puede en principio sentir sabores, esa es su función, y la gratitud es un asunto moral más complejo. Pero, al mismo tiempo, tiene mucho sentido el sentimiento de gratitud en una experiencia como ésta (quizá no del paladar, sino de tu consciencia en general), porque el modo como está dirigida la atención hace que uno/una esté plenamente receptivo, y la gratitud sólo puede brotar de esa disposición, que no prescribe sino que recibe y toma lo que llega sin más. Imagina si uno tuviera una expectativa rígida sobre el arándano y se dijera: “¡Este arándano debe saber así y así para poder satisfacerme!”. Además de que sería improbable encontrar satisfacción, jamás habría gratitud; en cambio cuando se está enteramente abierto a la experiencia, receptivo, todo lo que surge porta un cierto asombro, un cierto valor, y uno no puede por menos de sentirse agraciado.

    Me alegra mucho que haya sido una linda experiencia.

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