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  • #13431

    La Representación que me arrebata:

    Verme a mí mismo sin trabajo y en el proceso de búsqueda de uno nuevo, provocado normalmente por una situación conflictiva o incierta en el trabajo.

    Respuestas:

    – Miedo: al imaginarme las dificultades en las que me encontraría al perder mi fuente de ingresos, por dar por hecho que no soy bueno para enfrentar un proceso de búsqueda de empleo

    – Vergüenza: Por sentir que no fui lo suficientemente para desempeñar mi trabajo

    – Ira: Contra mí mismo por no superar las situaciones que se presentan y contra los demás en cuanto pueden ser los causantes de las situaciones desafiantes

    Proceso:

    1) La situación que detona la representación, normalmente está ligada con una situación desafiante en el trabajo, algo que haga que yo mismo me vea, o haga que yo piense que los demás me ven como incapaz para realizar mi trabajo de forma adecuada.

    2) Después de imaginarme como incapaz, mi siguiente imagen es verme despedido de mi trabajo, imaginarme en casa, buscando trabajo (Yo califico como malo el hecho de estar en una búsqueda así ) con limitaciones económicas por la falta de un sueldo que en ese momento veo como indispensable ya que, normalmente identifico mi valor con mi capacidad de ser un buen proveedor para mi familia.

    3) El final del proceso, si puede llamársele final, es una situación en la que tengo que afrontar la situación desafiante. Sintiéndome muy ansioso, como si solamente estuviera esperando que sucedan todas las desgracias que me he imaginado.

    Desmantela los Juicios (Me lo escribo a mí):

    Tu situación actual en el trabajo es de por sí impermanente, sabes bien que la estabilidad, calidad, amabilidad de tu trabajo, depende en parte de tu desempeño (el cual, aunque siempre puede hacerse de mejor forma, siempre haces lo mejor posible de acuerdo al momento) y de muchos otros factores que no están dentro de tu control. La situación económica, la relación con otras personas, los movimientos entre accionistas, entre muchos otros, pueden provocar que el trabajo mejore, empeore o se termine y cuando cualquiera de estos cambios suceda, tampoco será permanente.

    Representación Cataléptica:

    La pérdida del trabajo es tan solo el fin de una etapa, que requiere reprogramar prioridades, incluyendo las económicas para buscar otras oportunidades de desarrollo.

    #13439
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Del pulcro, puntilloso, preciso texto que has elaborado, la frase que me pareció más reveladora es ésta: “normalmente identifico mi valor con la capacidad de ser un buen proveedor de mi familia”. En el contexto en que aparece, se asocia simplemente con la indispensabilidad del sueldo, pero es en este juicio donde descansa todo el asunto: el miedo a perder el valor, la vergüenza consecuente y la ira contigo mismo por haber “permitido” que eso sucediera. En otras palabras, creo que lo que opera de fondo en esta representación arrebatadora es que has puesto tu valor en ser proveedor de tu familia y eso te expone a una situación de enorme vulnerabilidad, porque, como señalas hacia el final, por muy bien que hagas tu trabajo (el trabajo que te proporciona un sueldo y te permite sentirte proveedor, por lo tanto, valioso), las condiciones que te permiten ser el proveedor de tu familia no dependen enteramente ni en último caso de ti. Por lo tanto, a mi parecer, el problema fundamental está en este juicio, esta identificación de tu valor con algo externo a ti. ¿Si pierdes tu trabajo dejas de valer? ¿El amor que tienes para dar no es también una provisión fundamental? ¿Tu calidad humana se pierde cuando pierdes el trabajo?

    Por supuesto que se trata de ser responsable y excelente en lo que le compete a uno, lo anterior no es una exhortación a la indolencia, en absoluto, sólo un señalamiento sobre algo que simplemente no es real: tú no vales en razón de lo que provees. Puedes ser enteramente responsable (responder-por) con lo que te toca, con tu familia, sin asentir a un juicio que te disminuye, pues eres mucho más y vales en muchos más sentidos que sólo en uno. Si pones la totalidad de tu valor ahí, o una parte significativa de tu valor ahí (o en cualquier otro ámbito que no depende de ti), te condenas a estar a merced de la fortuna.

    Considera todo esto detenidamente, intenta desmontar este otro juicio (la cita de tu texto que puse en cursivas) y ve qué sucede.

    Sigo aquí en lo que pueda apoyarte.

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