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  • #10737
    liplalipla
    Participante

    28-08
    infinito deseo furtivo

    29-08
    -malestar tropical de bicho exótico
    -cediendo para romper las costumbres

    30-08
    -maquila por destajo, harta felicidad
    -dulces secretos y apapachos
    -alistándonos para la contemplación

    31-08
    Partimos hacia el azul turquesa en que habitábamos y en la arena contamos historias que dan cuenta de nostalgias. Sin embargo, prisioneros de un verdugo diminuto, invisible de noche terminamos huyendo de regreso a la seguridad de la rutina. Con marcas en el cuerpo y sueño en los ojos, te reprocho tu complicidad.

    01-09
    cansancio

    #10738
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Indudablemente tienes vena de poeta. La idea de este ejercicio es fundar el espacio y, por así decir, “calentar el brazo”, trabajando a la vez con la síntesis. Y es interesante observar cómo eso propicia algo así como microrrelatos, frases que condensan toda una situación, tomando su fuerza, precisamente, de lo no dicho. Me sucede con “malestar tropical de bicho exótico”. La frase es potente, sugiere todo un mundo, el calor se siente casi venenoso, la belleza natural del trópico muestra un rostro amenazante. O “alistándonos para la contemplación” (¿por qué no hay mayúsculas en las primeras letras?): toda una aventura en el horizonte. O, claro, “infinito deseo furtivo”, que puede ser desde una “sed de infinito”, como decían los románticos, hasta algo erótico. El párrafo mismo, aunque tiene otra extensión, es como un microrrelato, y la frase final es excelente: “te reprocho tu complicidad”. Es excelente porque en general la complicidad se agradece, y aquí es lo contrario. Un poco como con la belleza del trópico, que se vuelve hostil: una sensibilidad hacia el oxímoron. Muy bueno, Lipla. Gracias.

    #10742
    liplalipla
    Participante

    ¿Podrá hablarse de lapsus ortográficos? Si fuera así, quizás la falta de mayúsculas y puntuación se debe al deseo de querer restarle importancia justo a esa oración. Por allí también me doy cuenta de la falta de una coma (después de invisible de noche) que termina por cambiar el sentido del párrafo pues invisible era el verdugo
    y no la víctima que huye. Y, ¿qué opinas de que tal vez el oxímoron lo que busca es ignorar la dualidad?

    Muy interesante ejercicio que a fuerza de condensar exprime la esencia que se nos escapa en la rutina.

    Gracias por tus comentarios y tus porras

    #10744
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Sin duda existen los lapsus ortográficos, como existen los sintácticos. Es genial que tengas tanta lucidez sobre los probables motivos de esos deslices. Y es interesante lo que dices sobre la coma que faltó y el desplazamiento que esa ausencia ejerce de un sujeto a otro. Yo leí justo como señalas: la invisibilidad en la víctima (si bien, estrictamente hablando, debería haber dicho: “invisibleS de noche”, para mantener la concordancia de número). Por qué desplazar el sujeto del victimario a la víctima, no me corresponde adivinarlo. Es maravilloso que lo hayas visto tú con esa claridad.

    En cuanto a los oxímoron, me parece que, más que ignorar o eludir la dualidad, buscan conciliarla. Eso es lo bello de esa figuras: que en lugar de una disyunción, que es como solemos pensar las cosas (esto o aquello), propone una conjunción (esto Y aquello, incluso si los términos parecen, a priori, irreconciliables, como complicidad y reproche).

    Me alegra muchísimo que te haya gustado el ejercicio. Y es sólo el primero: apenas estamos calentando motores.

    #10959
    Renata
    Participante

    Día 1
    La historia que me define me da una posición en este nuevo acontecer laboral.

    Día 2
    Sorprendida por la incongruencia de sus actos y más aún de su ceguera para admitirlos.

    Curiosamente la pesadez del día se aligeró con escuchar la melodía estridente “Enter Sandman”.

    Día 3

    El hecho de saber el buen resultado del estudio realizado a mi mamá el día de hoy me hizo caminar con una mayor ligereza.

    Me entusiasma el aprender de los conocimientos adquiridos por personajes de otras instituciones de nuestro país.

    Una gran satisfacción me invadió al evaluar los exámenes de los alumnos…el esfuerzo ha valido la pena.

    Día 4

    El haber llegado a registrar la salida del trabajo apesumbrada por los problemas laborales del día y haber leído una cartulina pegada al lado del checador que informaba acerca de la muerte de un compañero por un infarto mientras dormía, me hizo detenerme un instante, reflexionar y valorar más la vida, la cual muestra su fragilidad en un instante.

    Día 5

    Gratitud.

    #10961
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Detenerse y observar: esto aparece en tu día 4. Y como si fuese un corolario de ello, en el día 5 hay gratitud. Por supuesto, estoy forzando la interpretación, pues no sé a qué obedeció la gratitud del día 5, pero en cierto modo todo este ejercicio inicial, además de buscar fundar el espacio de la escritura, consiste en eso: en detenerse y observar (la meditación tradicional budista se resume en esas dos palabras, o mejor: detenerse (samatta) y contemplar (vipassana)). Y a veces, al observar, se aprecia una especie de gracia, como quizá te sucedió.

    Hay algunas frase que, sin contexto, soy incapaz de comprender, como la del día 1 o la segunda del día 3.

    Me gustó mucho la observación sobre ligereza, pesadez y música. Te dio curiosidad advertir que una melodía densa (estridente, dices tú) hizo más ligero un día pesado. Y uno podría preguntarse, ¿cómo es que el rock pesado (supongo que Metallica entra en esta categoría) aligera el día?. Es muy interesante. Yo siempre he creído y creo que la música funciona bajo el principio homeopático de que “lo similar cura lo similar”. Un día pesado no es para escuchar a un trovador con su guitarrita, es para escuchar rock pesado. Y entonces el día se aligera. Todo un arte afinarse musicalmente con los días. La escritura también puede alcanzar este fin.

    Buen comienzo, Renata. Gracias.

    #11526
    Jorge Bodila
    Participante

    Día 1:
    Me siento y me comparto este amargo mate, mi lengua puede arder o callar, opto por lo primero.

    Día 2:
    El dolor de una madre, una niña que se fue antes,
    Los ojos de un hijo, tristeza de los tristes…

    Día 3:
    El sonido de la confusión,
    La marea del desorden,
    Nivelan esas almas tan rígidas y ancianas…

    Día 4:
    Hay veces que no son siempre,
    Que la locura desata una pasión,
    Un aroma a verde prado,
    O la lejanía de tu voz.

    Dia 5
    fundación

    #11527
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Me resulta sumamente interesante advertir cómo un ejercicio que exige brevedad, permite, rápidamente, distinguir temperamentos. Hay quienes, puestos a sintetizar los días, se sienten obligados a dar una evaluación, a ponderar logros o fracasos; otros se detienen en la observación de las personas, de las emociones dominantes; otros son más contemplativos y anotan, aun en medio del fragor del día, observaciones deliberadamente inútiles y, por eso mismo, liberadoras, libres del peso de la productividad, el logro, libres incluso de la vida emotiva; pequeños fragmentos de poesía, como los que escribe aquel conductor de autobús, en la película de Jim Jarmusch titulada Paterson (creo que te puede gustar), durante sus breves ratos de ocio. Tus líneas me recuerdan un poco a ese tipo de escritura, esa versificación breve, casi como de haiku (el día 3 es prácticamente un haiku), con la sutil ambigüedad y a veces picardía de los poemas breves.

    Quizá porque compartimos la afición por el mate amargo (y la patria que nos lo puso en la boca y el corazón), la primera línea me toca y me suspende en una ambigüedad fabulosa. Hay amargura y ardor y una especie de rebeldía ante la perspectiva de callarse, pero que en el fondo es un poco como un “morderse la lengua”, en este caso, enardecerse, digamos, la lengua. No sé si estoy dando con lo que has querido comunicar, pero eso, a mí, me llega de manera muy vívida, casi diría sensual, porque está envuelto el sentido del gusto en esa tensión entre lo amargo, lo ardiente y lo callado. Buenísimo, me encantó.

    Del segundo tengo una idea de la situación, porque me la referiste por afuera. Qué terrible. El tema de la madre dolorosa es y será siempre un tema “canónico”, sobre todo porque es difícil no pensar en el gran arquetipo de la madre dolorosa, María, sea uno crisitano o no, puesto que la imagen se replica en las distintas estatuas tituladas “La piedad” (La pietá), y en las hermosas y desgarradoras obras musicales del tipo Stabat Mater, “Estaba la madre”, como los de Pergolesi o Vivaldi… Quieren ser un consuelo: otra madre también perdió a su hijo, que era, además, El Hijo, pero supongo que no hay consuelo ante semejante situación, o si lo hay, tarda una eternidad en llegar. Aun así, lo bello de tu texto es que quien escribe es un padre doloroso, doloroso por la tristeza replicada (“tristeza de los tristes”) en su propio hijo.

    El “haiku” es interesante por su aparente contradicción: una confusión que nivela, un desorden que empareja…

    El cuarto día es más decididamente poético, hasta hay rima vocálica, pero no tengo el contexto para poder decir más.

    Fundación. Qué palabra. Me da origen, inicio, soporte, cimiento, firmeza. ¿Será?

    Gracias por subir estos textos frescos y sensibles. Estoy a las órdenes.

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