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    Primavera (0 a 20 años)
    De la semilla plantada nació una niña de ojos vivos, alegre, vivaz y rebelde.
    Pasó sus primeros años entre risas y juegos con sus hermanos, jugando en el campo y en la calle, dónde esta todavia no era un peligro para los niños.
    Llegó el dia en que la niña dejó de ser niña, y sus risas y alegrías se convirtieron en trabajo y responsabilidad.
    Le gustaba alternar la responsabilidad con la irresponsabilidad. Sus altibajos emocionales le hacían pisar fuerte el suelo, hundirse o eleverase a lo más alto, dónde no podía ver más que las estrellas.
    Llegó el momento de la decisión, el futuro ya era presente. Decidió estudiar una carrera que le permitieses ayudar a los demás.

    Verano (20 a 40 años)
    Estudios, primeros trabajos, algunos novios y la estabilidad.
    Se casó. Formó una família, tres hermosos hijos, para ser exacta. Un marido inteligente y amoroso, discusiones contínuas, reconciliaciones, muchas horas sin dormir, cansancio, nuevos estudios, búsqueda de trabajo, los estudios de los hijos, llevarlos a las extraescolares, la limpieza de la casa, hacer teatro, la asociación de padres y madres, reuniones, participación en política, cambio de trabajo, levantarse cada día, agotamiento, estrés, dolor de cabeza, dolor de espalda, amor a los hijos, amor al marido, riñas, búsqueda del sentido de la vida y pararse a reflexionar.

    Otoño (40 a 60 años)
    Los 40 años fué una inflexión en su vida. Un cambio importante en su vida laboral hizo que el mundo se abriera ante ella. Conoció a muchas personas, realizó diversos trabajos diferentes, hizo grandes aprendizajes. Todo y así siguió comprometida con su família, con sus hijos y su marido que para ella eran lo más importante, aunque ahora había descubierto a otra persona que tambien era muy importante para ella y a la que quería dedicar tiempo, esfuerzo y amor, se trataba de ella misma.
    En otoño cayeron las viejas creencias, los malos recuerdos, cesaron las pesadillas y se curaron las heridas.
    En otoños sus hijos se hicieron mayores y empezaron a caminar sin que ella les acompañase.
    En otoño el amor de pareja alcanzó una conexión más profunda y espiritual.
    En otoño se replanteó su carrera profesional para dedicarla a la educación y a la formación.
    En otoño llegaron las gotas de lluvia que borrarían el polvo del pasado dejando paso a un paisaje de paz y tranquilidad.

    Invierno (60 a 80 años)
    Y respiró, por primera vez en mucho tiempo respiró. Respiró como aquel que sabe que el camino ya está hecho, que el final ya ha llegado y que ahora solo queda vivir en paz, tranquilidad y armonia.
    Así fue como sus últimos años de vida laboral los acabó sabiendo que había podido ayudar a muchos a través de sus palabras.
    Cuando los primeros copos de nieve empezaron a caer sus hijos ya mayores, ya sabios, ya consolidados en sus carreras profesionales, ya con descendencia, ya felices, reconocieron y abrazaron a su madre y le dieron las gracias por haberlos traido a la vida.
    Cuando la primera capa de nieve cubrió el suelo los paseos, cogidos de la mano, con su marido se hicieron más largos, más tranquilos, más conectados, al igual que sus abrazos y sus besos.
    Cuando la nieve ya no la dejó salir de casa, escribía, leía y meditaba, para conectar con un Ser más elevado, un Ser conectado a ella misma, un Ser que le dijo: “no tengas miedo tu hora de acabar y empezar ya ha llegado”.
    La encontaron en su sillón favorito, con la foto de su familia en sus manos y un libro de poesía que había escrito dedicado a ellos. La sonrisa y la serenidad que reflejaba su cara decía que se había ido con la tranquilidad de aquel que sabe que todo ha sido, es y será como tiene que ser.

    #15253
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Es muy notable la diferencia entre las dos primeras estaciones y las dos últimas. Las primeras dos se sienten escritas con vértigo, en un tono más inventarial: a, b, c, d, e, f; las acciones se suceden en cascada y la prosa tiene un pulso eléctrico, donde caben el amor y las riñas, y el dolor y la fatiga surgen casi de ese mismo vértigo. Las últimas dos, en cambio, no sólo hablan de un aquietamiento, sino que están escritas en un tono distinto, con un ritmo más sosegado, donde hay repeticiones, retornos (“En otoño…”), pausas. Es un arco de vida completo y la imagen final es muy emotiva. No es poca cosa poder figurarse cómo quisiera uno/a morir. Te felicito por este bello texto y te agradezco tu participación en el taller. Espero, de corazón, que te haya sido provechoso.

    Si fue el caso, quisiera pedirte si puedes dejar un review (comentario); la última lección del curso dice cómo hacerlo, es muy sencillo (sólo hay que tener cuidado con la cantidad de estrellitas, pues varía con sólo pasarles el mouse por encima).

    También quiero invitarte a los otros cursos de este sitio. Quizá puede interesarte el de FILOSOFÍA ESTOICA APLICADA. Allí, como aquí, yo doy un seguimiento cercano a cada estudiante. Puedes revisar la información del curso en este link:

    FILOSOFÍA ESTOICA APLICADA

    Saludos cordiales, y estoy a disposición en lo que pueda serte de ayuda.

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