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  • #16129
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Hola Gabriel. A continuación, expongo lo que ha sido mi tarea de Hypomnémata, en una versión sintetizada. Yo soy docente de escuela secundaria, así que mi ejercicio de Anticipaciones ha retomado principalmente mis inquietudes allí.

    1) Situaciones difíciles: en general, por momentos dictar clases, pero en particular el encontrarse con estudiantes que hablan mucho, son groseros, que tratan de importunar y molestar el ambiente de la clase; que no siempre pongan atención.

    Una parte de mí siente que es algo molesto, lamentable, porque dificulta mi trabajo. Y quizá también porque a veces me siento como débil o vulnerable.

    2) La distinción maestra:
    Depende de mí: mis palabras; acciones; mis emociones y pensamientos; las estrategias que implemente en el aula.

    No depende de mí: lo que los estudiantes piensan, dicen, hacen; sus emociones y reacciones; sus intereses; su comportamiento, sus modales; los problemas que los aquejen.

    3) Dónde está mi bien:
    -Cuando alguien te irrite, sábete que eres tú y tu juicio el que te irrita
    -Los demás actúan no por mí, sino en función de sus problemas, representaciones y realidades
    -No tomarse las cosas como algo personal
    -No es vergonzoso padecer las ofensas, sino cometerlas (Rufo)
    -Las dificultades son parte de la vida
    -Vive el presente. Siempre los pies en la tierra

    3.1) Pensamientos que promueven mi mal
    -Esto no debería estar pasándome
    -Debo tener todo bajo un orden total
    -Esto (el desorden en el aula) habla mal de mí
    -Los estudiantes se comportan así porque yo soy débil

    3.2) Acciones que promueven mi mal:
    -Irritarme, perturbarme
    -Responder, reduciéndome a su nivel de estudiante (olvidando que soy el adulto)
    -Sentirme derrotado, vulnerable
    -Tomarme las cosas como personales

    3.3) ¿Por qué es un escenario dispreferido? Pienso que porque me gustaría tener clases buenas, donde todos coloquen cuidado, no molesten ni haya ninguna incomodidad o alteración.

    3.4) El escenario dispreferido no redunda en un auténtico mal para mí porque:
    -Una clase es fugaz: 1 o 2 horas, y todo fenece
    -Lo que los estudiantes digan o hagan es asunto de ellos.
    -Si hay alguna situación grave o adversa, yo, como docente, puedo remitirla para su tratamiento. Es decir, hago lo que puedo, y nada más.

    Reflexión general: llevo 3 días haciendo el ejercicio, y he pensado en que por momentos tiendo a darle al escenario un status de catastrófico (como si no hubiera cosas buenas). Y que tengo ciertos “ideales” arraigados, y que me juegan una mala pasada.

    A veces, luego del trabajo, llego a casa con una sensación agridulce: una parte de mí está tranquila, y ve todo como un proceso de avance; y otra tiende a repensar lo que sucedió (con algo de molestia, de negación, de ganas de volver en el tiempo). Quizá porque siento que los avances no son del cielo a la tierra, o que algunas situaciones me tomaron desprevenido.

    Por la noche, hago el Examen y me percato de que hubo pequeñas ganancias: inicio mi trabajo con las ideas estoicas en mente; y por instantes, mientras sucedía alguna “adversidad”, recordaba las lecciones y procuraba practicarlas (aclarando más mis emociones). Finalmente, me queda la sensación de que ahí vamos, despacio

    #16132
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Tu análisis es sumamente pulcro y ordenado, lo que es, desde luego, una ventaja, pero puede dejar ver cierta aversión o intolerancia al desorden y quizá en tu irritación con lo que sucede en el aula, como tú mismo reconoces hacia el final, haya una expectativa, un ideal de orden, armonía, etc. El desafío, entonces, es cómo aprovechar ese desorden en favor de los propósitos que te has trazado como docente, si es que hay alguna posibilidad en este sentido.

    Quiero decir con esto que hay que tener cuidado de que la práctica estoica no potencie ninguna clase de rigidez. Al contrario, la posibilidad de mantener la lucidez e incluso el buen humor debería ser la base para una acción flexible y expedita.

    El otro riesgo, relacionado con el primero, porque derivaría de una cierta rigidez, sería caer en una indiferencia letárgica: Que hagan lo que quiera, que piensen o digan lo que quieran, me importa un pepino. No se trata de esto. Por supuesto, sí de no perturbarse por lo que hagan, piensen o digan, pero eso no equivale a desentenderse del asunto, que es el bien de los estudiantes, la posibilidad de su crecimiento, aprendizaje. Sé perfectamente bien que esto puede ser muy complicado, pero el problema no es que no te afecte únicamente, sino que puedas, a partir de esa lucidez, hacer las cosas necesarias en bien de ellos.

    Seguramente estás orientado en esta dirección, pero me parece importante señalar estos riesgos, estos malos entendidos de las nociones fundamentales de los estoicos.

    Es evidente que has incorporado bien algunas ideas fundamentales y que tienes una excelente manera de ordenarte a ti mismo. ¿Cómo enconctrar cierto orden en el caos de un aula llena de hormonas?

    Estoy para ti.

    #16134
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Hola, profesor Gabriel. Muchas gracias por tu lectura y comentario (no solo aquí, sino en los demás foros y tareas).

    Lo que dices es muy importante. Las hypomnématas y exámenes nocturnos me han ido mostrando distintas enseñanzas sobre mi propia forma mecánica de pensar. Por ejemplo, he logrado reconocer que tras los malestares o dificultades subyacen especialmente juicios míos por situaciones externas (por ejemplo, vi que a veces algo de ruido para mí ya es como si fuera una algarabía de cientos de personas).

    También he podido ver, como dices, que hay ciertos ideales de orden y de control, y he logrado reflexionar que son distintas razones las que los motivan (ideales de profesionalismo, eficiencia, autoridad, reputación, fortaleza). En tercer lugar, hay momentos en que siento que hay florecimientos de rigidez, como cuando mi mente asume que no deben surgir dificultades en un escenario como la escuela. Y cuarto, como una idea de debilidad.

    Y todo ello, me conduce a catalogar como mal o terrible este tipo de situaciones. Y frente a esto, he sentido de especial pertinencia lo que has dicho de que el estoicismo no es un llamado a la pasividad, la rigidez y el desinterés por las cosas. Esto me hace acordar del ejemplo de las votaciones que diste. Es clave la idea.
    Siento que la pregunta que me dejas, sobre cómo asumir y encauzar ese caos, o quizá hallarle cierto orden, es medular. He dado en concluir que una pieza central es la apertura, la flexibilidad y la atención. Pero me resulta muy paradójico que estas tres parezcan ser contrarias a la intuición de que la vida debe ser previsible, segura, confiable.

    ¿Cómo asumir la apertura de la existencia, cuando muchas veces tendemos a generar zonas de confort o mecanizaciones que, precisamente, buscan instituir cierto orden de cosas?

    Es muy interesante cómo el estoicismo te lleva a problematizar años y años de condicionamientos.

    #16137
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Has hecho constataciones importantes. Sé gentil contigo en este aspecto. Me refiero a que no desarrolles aversión hacia ciertas inclinaciones que has descubierto como causas del malestar. Solo obsérvalas. Rechazarlas, tanto como perseguirlas o verse arrastrado por ellas, alimenta estas inclinaciones.

    La vida, por definición, no es segura ni previsible. Estamos en riesgo desde el momento mismo en que somos concebidos. Es verdad que hace falta tener cierta seguridad para poder vivir en paz, pero, como dices, el carácter abierto de la vida la vuelve en cierto grado imprevisible. De esto hablará, en parte, lo que sigue más adelante sobre impermanencia. Pero, como bien señalas, es indispensable cultivar una disposición de apertura y flexibilidad. Si no has tenido contacto con el taoísmo, esa venerable sabiduría de la antigua China, te puede dar ideas en este sentido. El Tao Te King es un libro indispensable. No es que en los estoicos no haya una idea de flexibilidad, pero es menos enfática o explícita que en las fuentes taoístas.

    Magnífico trabajo, persiste.

    #16146
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Hola, Gabriel.

    Tomaré muy en cuenta lo que dices sobre no sobrealimentar esas inclinaciones al desarrollarles aversión o rechazo. Y lo de ser gentil también… pues para poder desandar ciertos caminos, hay que tener un espíritu que no se auto-fustigue, sino que decida persistir y se arme de paciencia.

    Muchas gracias, además, por la recomendación. Revisaré el taoísmo. Saludos,

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