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  • #16118
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Hola, profesor Gabriel. Muchas gracias por estos espacios, muy bonitos y pertinentes.

    Vi los vídeos de la introducción, y en uno de ellos se mencionaba que la idea de ataraxia, lejos de ser la nula sensibilidad, es limpiar esa sensibilidad de todo aquello que pueda empañar o ensuciar el vidrio de nuestras vidas, de tal forma que podamos tener experiencias plenas de riqueza… Y siento que es una idea bien bonita, pues cuando estamos en un estado muy consciente como que los pensamientos negativos dejan de tener fuerza, y se conecta uno a la vida presente.

    Pero me preguntaba en cómo ese vidrio puede resultar sin suciedad o manchas ante situaciones complejas como una muerte, una ruptura amorosa, un accidente, una enfermedad terminal o una situación que en cierto modo uno sienta que lo condiciona o limita en su experiencia (por ejemplo, su altura, el sobrepeso o la delgadez, carecer de alguna parte del cuerpo, la belleza física, un vicio, la pobreza, una guerra, etc.)

    No pretendo dar a entender con esta pregunta que el estoicismo deba ser La Solución a todo (como quien espera un milagro repentino y definitivo), sino que me inquieta saber cómo el estoicismo ponderaría situaciones muy complicados de la vida.

    #16124
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Hola, David. Tu inquietud es muy pertinente.

    En situaciones sumamente adversas, no se trata de negar lo duro e incluso desagradable que pueden llegar a ser. La “limpieza del vidrio”, por así decir, tiene que ver en esos casos con no agregar cuestiones que no se presentan. Los estoicos sostienen que, incluso en condiciones sumamente adversas, no hay mal alguno, pues los bienes y los males son internos, como verás más adelante en el curso, y el mal radicaría en juzgar o creer que lo que me sucede es malo. Pero, puesto que el juicio depende de mí y, de acuerdo con los estoicos -por razones que verás andando el curso-, lo externo solo puede ser preferido o dispreferido (agradable o desagradable), nunca un bien o un mal, mantener el vidrio limpio, siguiendo la metáfora, sería no juzgar que algo sensualmente (sensorialente) desagradable es moralmente un mal. Pero es cierto que esto puede llegar a ser muy difícil de lograr. Sin embargo, si lo consideras en una escala menos dramática, ¿cuántas veces, ante situaciones que no revisten mayor importancia, nos exultamos o nos abatimos? Esa exultación o ese abatimiento son agregados de nuestra cosecha que, por así decir, ensucian el vidrio y en muchos, muchísimos casos, es posible, con relativa facilidad, abstenerse de hacerlo.

    Espero que estas líneas aclaren en algo tu inquietud y te agradezco los comentarios: me alegra que el curso te esté resultando interesante.

    #16130
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Buenas noches, Gabriel. Muchas gracias por tu respuesta. Muy clarificadora.

    Siento que la distinción de sensualmente desagradable/moralmente malo es muy clave, pues a cada una subyace una forma distinta de asumir y ser en la realidad. La primera es como aceptar el río que nos rodea, y tratar de nadar o dejarnos conducir sin forzarnos, con lo que disponemos; y la segunda es como rehusarse a nadar, luchar contra el flujo de las aguas, o anhelar que el río no fluya.

    Es difícil de incorporarlo a la vida cotidiana, sobre todo cuando estamos viviendo situaciones complejas. Pero quizá las complicaciones son tramos del mismo río en que vivimos.

    Es algo tan simple, pero tan descomunal (frase tomada de Stephen King)

    #16133
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    ¡Exacto, David, lo has dicho con total precisión y esto que has referido aquí es muy útil para la situación que planteas en relación a tu trabajo como docente! La fluidez del río contra la obcecación de las ideas que uno tiene.

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