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  • #15740
    Gustavo HernándezGustavo Hernández
    Participante

    1. El sosiego es observación; el ajetreo opinión.

    2. Vengo a este diario en auxilio de mí.
    La acusación hacia uno mismo no es sino un sabotaje que conduce a la desdicha.

    3. La lectura se disfruta más tomando notas de ella.
    La brevedad y la discreción son una virtud.
    Saber y actuar son uno y lo mismo.

    4. Me he creado un sencillo ejercicio al que llamo Observar y nombrar. Lo he basado en el sistema de trenes japonés. El personal señala diversas acciones y las dice en voz alta para reducir errores en un 85% y evitar accidentes en un 30%. Los gringos lo llaman Pointing-and-calling; hay un artículo en Gizmodo y una entrada en la Wiki. No recordaba que James Clear habla de ello en Hábitos Atómicos. En fin, me he servido del ejemplo para extrapolarlo a mis representaciones: basta con observar lo que sucede y nombrarlo sin añadir juicios de valor. Me parece una manera acertada de situarme en el presente e interactuar con mi entorno. Mi modo de «señalar» es usar los sentidos: la vista para observar; el oído para escuchar, etc. Se trata de prestar atención. Esto con el ánimo de atemperar mi impulso. No puedo cambiar lo que se me presenta, pero sí puedo hacer amable mi opinión a través de mi interpretación para que lo que se me re-presenta esté filtrado por la neutralidad. Cuando digo «nombrar» no me refiero a decirlo tan alto para que los demás escuchen; basta con murmurarlo para mí, haciéndolo audible, como cuando hacemos un comentario en voz baja a un amigo. Traer el cubrebocas puesto me favorece, mas no tengo reparo en ser visto hablando solo. Cleantes diría que no hablo con una mala persona.

    5. Reformulación.

    #15743
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Me es imposible no reconocer en esta líneas la marcada influencia del estoicismo, y no sólo por la mención a Cleantes, sino por el sentido general de cada observación que haces.

    En relación a (1), vale también, y quizá de manera más fundamental, lo contrario: la observación es (conduce al) sosiego y el ajetreo, a la opinión (opinión en el sentido de un juicio infundado o insuficientemente examinado). ¿Qué hace falta para observar? Detenerse (samatta, en budismo antiguo): detener, precisamente, el juicio o, en un sentido más técnico, el asentimiento al juicio. Detenerse y contemplar (u observar) es la descripción más sintética del método tradicional de meditación budista: samatta y vipassana (percatarse o ver claro).

    Por supuesto, un diario, hablar con uno mismo, hablar solo, es un signo de salud, especialmente si esa conversación es un espacio de apertura a lo-que-es, libre de juicios que clausuren. Esto no implica que no pueda haber una crítica exhaustiva de aquello que surge, pero la crítica debe cuidarse de ser muy precisa y atenerse a lo que se aparece, nunca a la persona. La autoseveridad moral, con su apariencia de grandeza, es, como bien señalas, un modo de la miseria.

    ¿Es la brevedad SIEMPRE una virtud? Lo mismo con la discreción. Cabe suponer que esto último sea cierto, de manera más o menos indudable, para una mayoría de circunstancias, pues lo contrario, la indiscreción, parece ser en general una fuente de problemas. Y sin embargo, ¿no es esta generalización demasiado ambiciosa? A veces, la indiscreción puede ser un medio hábil para transmitir algo que está atorado y debe expresarse o filtrarse, de un modo u otro. La idea de “medios hábiles” (upaya), es decir, de los modos en que puede transmitirse la tradición (el Dharma) en distintas circunstancias, ante distintos interlocutores, es importante. ¿Cómo transmitirle el Dharma a un niño? ¿O a una mujer que acaba de perder a un hijo? ¿O a un asesino que viene a matarte? (todos éstos son ejemplos que aparecen en las fuentes del budismo antiguo). Algunas personas, quizá, necesitan una dosis de verborrea, porque no pueden valorar aún las bondades de la brevedad; quizá necesitan de un podo de indiscreción para sentir complicidad y abrir así el corazón. Con todo esto quiero decir que las máximas sobre la comunicación (del Dharma, del estoicismo, de lo que sea) se relativizan cuando aparecen circunstancias determinadas y es, creo, prudente tener esto en cuenta, aunque es cierto que la brevedad tenga notables ventajas sobre la verborrea, y la discreción sobre la indiscreción.

    Lo último, sobre observar y nombrar, también recuerda mucho al estoicismo y a la meditación vipassana, en la que, ante cada “contenido de conciencia” que surge, se consigna sumariamente y se lo deja ir. Es un modo de ir acostumbrándose a despojar de juicios evaluativos, o del tipo que fuere, aquello que se nos presenta. Cuando los juicios cesan, entonces lo-que-es se manifiesta.

    #15745
    Gustavo HernándezGustavo Hernández
    Participante

    Hola, Gabriel.

    Ciertamente hay estoicismo en mis palabras porque lo llevo de forma autodidacta desde hace un tiempo (me he sumado a los talleres de filosofía de Roberto Valdez, con quien compartiste videoconferencia en Filosofía fuera del aula).

    Recuerdo que Epicteto, en el Enquiridión, menciona darle dilación a la representación antes de asentir a ella; en las disertaciones emplea la analogía del centinela que pide la contraseña para entrar a la ciudad, o también hace referencia a que revisamos el cuño de las monedas (o los billetes actualmente) para verificar su autenticidad, pero somos negligentes a la hora de permitir que las representaciones penetren en nuestro interior.

    Gracias por traerme perspectivas del budismo que me son nuevas. Estaré agradecido sobremanera si me recomiendas algunos libros para quienes somos profanos en el pensamiento oriental.

    Es verdad que a veces la verborrea es necesaria. Soy yo a quien le gusta escribir mucho y hablar poco, aunque confieso que, cuando un tema me gusta, me despepito. Cierto es que hay algunas personas que necesitan más explicaciones; en ocasiones yo mismo las necesito, no porque sea obtuso, sino porque conviene conocer la amplitud del panorama si se precisa de juicios más acertados.

    Agradezco tu respuesta, Gabriel, y disculpa la demora.

    #15749
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Hola, Gustavo.

    Creo que una buena entrada al budismo es el Dhammapada, uno de los sutras (discursos) breves más leídos.

    Saludos.

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