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  • #13859
    VerdeVerde
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    Primavera
    Fue la hija menor que pareció conciliar con la gente adulta o más grande que ella. La infancia le resultó lejana, hubo motivos para jugar e incluso invitó a jugar a otros, pero con la necesidad de ser serio en el asunto. Fracasó. Se sintió como si fuera a acabar pronto. El tiempo pasó demasiado rápido. Pero cuando escribió sobre ello no supo por donde empezar ni qué camino tomar, pues hubo infinidad de narrativas porque se empecinó en comprender diversas claves para observar las situaciones acontecidas. Dio un paso grande, quizá no por voluntad pero sí por necesidad y porque fue un regalo de la fortuna. Aprendió a ser astuta con el mundo de los adultos, por eso la primavera es la época que menos le gustó… Pero es que en ella hubo tanto, dio sustento a su desarrollo. Creyó conocer el amor infinidad de veces. Se supo mortal, se supo humana. Después se enteró que tenía ideales muy altos.. y se negó a bajarlos, prefiere alcanzar lo inalcanzable, le da un motivo para sonreír. Se le propuso dar de sí para los otros y el mundo. Se le ordenó fluir con el agua y el campo. Cuando el agua se detuvo, se estancó y pudrió, pero pudo liberarla, incluso logró limpiarla. Se le reveló con sueños la inmensidad del universo y una razón incausada en la que había que creer porque fue para sus ojos. Estrella.

    Verano
    Una herida la aterrizó. Y entonces supo que madurar no era lo que ella pensaba. Le advirtieron que la vida sería dura pero ella siempre confió en sus sueños. Y tuvo suerte, mucha suerte. Pasó largos fríos y soledades en esta época. La humedad nunca le ha favoreció. La sangre la invitó a conocer la ciclicidad de la vida y entonces encontró su mayor pasión. La magia, los sueños y sincronicidades fueron su adoración. No supo no ser una persona con suerte. Confió entonces en un hilo verde que la atraía y se sintió segura al dar sus pasos. La pasión desborda emociones y ella nunca estuvo satisfecha, quiso saber qué más había por allí, pero no afuera, nunca afuera. Dentro, muy adentro. Creció junto con ella un árbol de frutos que a veces estaba de buenas y a veces no. La luna le dio indicaciones en este verano y el Sol le indicó rigor en su andar. Por darle prioridad a lo de adentro lo de afuera la golpeó fuertemente. Pero no había motivo para llorar. Necesitaba suceder así. No movimiento sino calma. No cielo sino pozo. La suma sacerdotisa.

    Otoño
    Movimiento. Luego de encontrar en su pasión motivos para no decaer se le invitó por fin a salir. Y tuvo que pisar fuerte porque los árboles se despojaban de sus hojas. Quiso cortar el viento con su baile pero era hora de hacerlo con su inteligencia. Y había de donde ya que estudió mucho. Los pájaros estaban de su lado, por fin pudo levantar la cabeza y erguirse frente y para el mundo. Dio un paso de baile con los astros y ellos le mostraron que no había polaridades. Nadó en los matices y contrastes. Estaba preparada. Espadas.

    Invierno
    Era el momento de cruzar las aguas. Llevaba a su lado una materia salada que se formó con figuras florales. Del caos llegó al cosmos. Iba junto a la infancia que no se atrevió a vivir en su momento. Se sintió como quien enciende un cerillo. Esa primera chispa que brota. En eso consistió todo. En dejarse consumir por la luz que estaba en la flores y que se le metió a los ojos. Crucifixión.

    #13868
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Es interesante ver cómo distintas personas conciben el arco de sus vidas de modos tan radicalmente distintos. Algunas describen hechos concretos, metas en el mundo, etcétera. Evidentemente, no es tu caso. Tus estaciones tienen algo de las etapas de la obra alquímica que tanto fascinaba a Jung, aunque aquí el lenguaje convoque otros simbolismos, el tarot, los astros… Es un poco el camino del inconsciente, la integración de la sombra, de los opuestos (la coniunctio) y finalmente, el sí mismo, volverse cosmos, crucificarse en el centro del mandala. Esto es lo que alcanzo a ver, porque el texto es hermético (como conviene, supongo, a su asunto). Da la impresión de que el mundo es un poco accidental en todo esto, y eso mismo está tematizado, creo, en la frase que dice: “por darle prioridad a lo adentro, lo de afuera la golpeó fuertemente”. Tal vez una pregunta, en todo este arco, es qué papel juega el mundo, pero no me refiero aquí al arcano mayor del tarot, que en cierto modo es como el sí mismo junguiano, lo comprende todo, sino al afuera, cuando todavía existe división entre adentro y afuera. Tengo la impresión, que el verano confiesa o quizá confirma que el afuera parece desintegrado, incluso, quizá rechazado. Por eso y siendo que, supongo, estás actualmente viviendo tu verano, me parece que una pregunta importante es justo ésa: ¿qué papel juega ese afuera? ¿Cuál sería el lugar ideal de ese afuera? Digo todo esto porque aun el registro de escritura es sumamente “hacia dentro”, de tal modo que incluso un lector como yo, no del todo desinformado del tarot, la astrología, etcétera, queda un poco afuera. ¿Qué es afuera y qué es adentro? ¿Dónde comienza uno y termina el otro? Estas preguntas no son menores. Creo que Octavio Paz escribió en algún lugar algo así como “nadie termina en sí mismo”, dando a entender justamente esa disolución de las fronteras. Tendemos a pensar que la fuente de la sabiduría y eventual iluminación última sucede en algún adentro, pero, paradójicamente, en el fondo del sí mismo ya no hay adentro y hemos sido devueltos al cosmos. Ese movimiento aparece sugerido en el invierno, pero mi pregunta es ahora, en verano, qué con estas dos dimensiones…

    También sucede que, siendo totalmente exterior, se desdibuja el yo. Y eso me recuerda a unos versos de Pessoa (bajo la voz de Alberto Caeiro), cuando dice:

    Pienso y escribo como las flores tienen color
    pero con menos perfección en mi modo de expresarme
    porque me falta la sencillez divina
    de ser totalmente sólo mi exterior.

    Dicho todo esto, te agradezco mucho por tu comentario del curso y, sobre todo, por haber participado con valentía, con apertura, con seriedad, en el buen sentido de la palabra. Me alegra haber podido acompañarte en este viajecillo de seis semanas y espero que realmente te haya resultado provechoso.

    También quiero invitarte al curso de FILOSOFÍA ESTOICA APLICADA, que doy en este mismo sitio. Creo que puede resultarte muy útil para lo que te toca.

    Que estés muy bien, Verde, hasta pronto.

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