fbpx
Viendo 4 entradas - de la 1 a la 4 (de un total de 4)
  • Autor
    Entradas
  • #13433

    Al iniciar la semana…
    Soy disciplinada para avanzar mis tareas… En cuanto abrí los ojos esta mañana me propuse vivir el día como si fuera el último… Me dio melancolía o tristeza no se cómo nombrar lo que he sentido, ver a mi gatita y saber que ya no la abrazaría, pensar en Mirel y Axel… bueno, una preocupación extrema fue ¿qué sería de mi papá? Si solo me tiene a mi.
    Así que decidí volver a dormir evocando mi muerte como un tránsito sin mayor preámbulo, para qué pensar… Solo dejarse ir como en un sueño.
    A media semana…
    Tengo la impresión de que yo de tiempo atrás he practicado transitar cada jornada como si fuera mi último día: me ejercito y lo disfruto a sabiendas de que “hay que entregar el equipo en óptimas condiciones”; disfruto mis alimentos, solo tomo una taza de café al día y una copa de vino en la comida, saludo a mis amigas cada mañana y mantengo relaciones cordiales con la gente a mi alrededor.
    En virtud de que soy multitareas procuro no acumular pendientes, voy resolviendo en el día a día y diez años de entrar al temazkal cada domingo me ha llevado a iniciar cada semana como una nueva oportunidad.
    Creo tener una filiación amable con la muerte, desde pequeña escuché el poema de Amado Nervo y me dio pistas de cómo esperarla, con agradecimiento y en paz.
    Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
    porque nunca me diste ni esperanza fallida,
    ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

    porque veo al final de mi rudo camino
    que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
    ….

    Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
    ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

    Luego cuando me convertí en animadora lectora voluntaria, trabajé el cuento Francisca y la muerte de Onelio Jorge Cardoso y me gustó mucho la idea de mantenerme en acción hasta el último día pues “siempre hay algo qué hacer”, esto es, siempre hay cosas por aprender, la llegada de la muerte ha de ser una lección más.
    A esta amable relación con la muerte ahora sumaré una sentencia de Marco Aurelio hallada justo esta semana:
    “La perfección moral consiste en esto: en pasar cada día como si fuera el último, sin convulsiones, sin entorpecimientos, sin hipocresías”. VIII.69

    Suma de reflexiones nocturnas
    Vislumbro que tener esa sensación de que el tiempo se me acaba, me invita a resolver tareas pendientes y así lo hice.
    Pensar en mi propia muerte ha sido un canto a la vida diaria.
    Y también resuena en mi conciencia eso de vivirlo sin hipocresías, el reto es ser cordial sin dejar de decir lo que te corresponde decir creo.

    #13441
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Buenísimo, Lucía. Tu práctica describe el arco completo que va de la natural melancolía inicial a la aceptación y, finalmente, al aprecio del tiempo y la gratitud. Me parece un gran recurso armarse de poemas y frases que le exhorten a uno/a, que resuenen y sirvan como recordatorios con fuerza evocativa. El poema de Amado Nervo es hermoso, no lo conocía.

    Me alegra mucho ver que la práctica dio frutos tan buenos. ¡Felicitaciones!

    #13457

    El pensar en que hoy va a ser mi último día de vida, no me inquieta, hace 14 años tuve el duelo de mi compañero que me dejo enseñanzas muy profundas, repetía constantemente, sonríe Lourdes, ya no pienses que vas a hacer después de este momento. Después mi mamá muere y ella me dejó una enseñanza muy profunda cuando se fue al otro mundo, esperaba ese momento con mucha alegría, ya que se encontraría con Dios, por lo tanto, yo no veo la muerte con miedo, toda vez que, te encontrarás con el creador es una dicha estar en el más allá. Mi muerte es mi VICTORIA
    Por lo anterior, me esfuerzo todos los días en pensar que tengo un “solo hoy”, así que trato de hacer lo siguiente cada vez que despierto:
    1.- Orar diario, estar a solas con mi creador por lo menos 10 minutos, y preguntarle, Señor que quieres que haga hoy, eso vigorizar mi espíritu. Pensar que el día de hoy será mejor que ayer y recordar solo hoy viviré
    2.- Decirles y manifestarles a mis hijos y nietos que los amo y sonreir mucho con ellos, para que recuerden que siempre trato de ser feliz, por lo que el sentido del humor debo cambiarlo día a día
    3.- Ejercitar la meditación
    4.- Dar los buenos días a mis amigos con wats
    5.- Trato de no dejar pendientes
    6.- Leer y escuchar música para el alma
    7.- Seré menos crítico
    Tengo pocos minutos para despedirme, pero recuerden que la vida se vive solo una vez.

    #13461
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Por lo visto, tienes una consciencia muy desarrollada de la impermanencia y una práctica clara en relación a esto. El hecho de que seas una persona de fe hace que (si la fe no se vuelve supersticiosa) tengas una enorme fuente de aceptación y esperanza, que es el antídoto natural del miedo.

    Si puedes incluir en tu meditación (sea en el ítem 1 o en el 3) las anticipaciones estoicas e integrarlas con tu fe, examinando qué capacidades, qué virtudes exige de ti el día que anticipas, y siendo a la vez consciente de la fuente de esas virtudes en términos de fe (pues, para una persona de fe, las virtudes provienen de Dios, uno sólo les abre la puerta), puedes establecer una muy provechosa relación entre las prácticas estoicas y tus prácticas personales. Puedes anticipar, por ejemplo, la ira, la irritación, considerando que en este último día, en todo caso en este único día, necesitarás paciencia, tolerancia, comprensión del otro, ecuanimidad (o, como dices, ser menos severa en tus juicios hacia los otros), y convocando tu fe para que dispongas de estas virtudes en el tiempo y la forma que sea necesario. Naturalmente, esto sólo es una sugerencia, pero puede ser provechosa para enriquecer tu práctica.

Viendo 4 entradas - de la 1 a la 4 (de un total de 4)

Debes estar registrado para responder a este debate. Login here