fbpx
Viendo 2 entradas - de la 1 a la 2 (de un total de 2)
  • Autor
    Entradas
  • #16145
    Juan DavidJuan David
    Participante

    1)Aquellas que me dañan
    -Cuando un conocido (especialmente si es ya adulto o mayor) me pide ayuda con cosas de tecnología que yo asumo como “obvias”, me genera una molestia, un enfado. (RABIA, MOLESTIA)

    -Sobrepienso mucho cuando deseo decirle no a alguien por un favor o solicitud. Me pongo a divagar en qué pensará de mí, en si se enfadará. Algo similar me pasa cuando alguien tarda en contestarme un mensaje. (INQUIETUD, TEMOR/DESASOSIEGO LEVE)

    -Cuando algunos hablan de algo, una parte de mí titubea y piensa si estarán refiriéndose a mí. (INSEGURIDAD, INQUIETUD)

    -Cuando un conocido está con su novia, a veces me hace sentir triste, como solo. (TRISTEZA, PESADUMBRE)

    -A veces cuando alguien sube fotos felices, paseando o acompañado(a), una parte de mí se cuestiona sobre si soy feliz o si me está faltando algo. (TRISTEZA, PESADUMBRE)

    Siento que estas representaciones arrebatadoras me sugieren juicios como: “debo ser valorado por los demás”, “todas mis relaciones deben estar bien. Nadie debe estar enemistado conmigo”, “siempre debo estar bien”, “debo tener a alguien junto a mí”

    2)Estado de avidez:
    -Cuando una mujer se muestra cordial/amable, a veces divago por la idea de que quizá le podría gustar. (COMO ILUSIÓN, ALEGRÍA)

    -Ante alguna actividad, una parte de mí siempre permanece atenta a la opinión de los demás, sobre todo cuando son elogios. (SATISFACCIÓN, SENSACIÓN DE GRANDEZA, DE RESALTAR)

    -Cuando está cerca una mujer que me parece especialmente bella, a veces evito mirarla o acercarme, pues me ronda la idea de “la voy a incomodar” o “sabrá si la veo con ojos de como si pretendiera que se enamore de mí”. (INTRANQUILIDAD)

    Siento que estas representaciones me sugieren pensamientos de carencia, de que me falta algo, de que hay un “llegar a ser” no concretado. Las coloqué dentro de la avidez al no ser algo que desata emociones “perjudiciales”, pero no siento que necesariamente impliquen bienestar (salvo la del reconocimiento por algo que hago).

    3)He ido haciendo ejercicios de intentar estar atento a estas representaciones, y al desnudarlas de forma cataléptica, la conclusión a la que llego es imponente: una cosa es lo que se me presenta (p. ej. una foto de un conocido), y otra lo que mi mente representa (p. ej. ideas de carencia y tristeza). Y con cada una sucede igual.
    Desprovisto de todo lo que es de mi cosecha, contemplo que el inconveniente no es lo externo sino lo que mi mente computa. E incluso, si se pudiera hablar de algo que me perjudica, su tiempo de duración es ínfimo, o es algo que bien se remedia con paciencia y comprensión.

    Me queda una inquietud con todo esto, y es si la dificultad para desandar este camino de condicionamientos tiene que ver con el tiempo en que se nos habituó la mente a funcionar así; o si, usando la metáfora del árbol, es porque hay cuestiones más profundas, como de raíz. ¿Qué opinas, Gabriel?

    PD: Finalmente, me ha llamado mucho la atención la idea de la impermanencia y de que somos también la suma de las condiciones que convergen para constituirnos, y por ello quería preguntarte por autores(as) o libros con los cuales me pueda aproximar a lo que plantea el budismo a este respecto. Te agradezco mucho,

    #16147
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Es genial que logres tanta precisión y exhaustividad a la hora de observar tu propia mente. Bravo por eso.

    En general no es tan sencillo desmantelar las creencias/juicios que hemos asumido y que nos resultan cuando menos perturbadoras. Por supuesto, la dificultad mayor o menor, dependiendo de qué tan arraigada esté una creencia e incluso de qué tan inconscientemente arraigada. En cuanto a tu pregunta, las causas que determinan la profundidad de ese arraigo son múltiples. Cuando hay algo muy profundo, muy firmemente instalado, que nos condiciona a percibir las cosas de cierto modo, sin que ni siquiera nos demos cuenta de ello, a menudo, no siempre, hay trauma, porque lo que hace el trauma es, por así decir, congelar la experiencia, de tal modo que, en lugar de ver que es algo del pasado, todo lo que se nos presenta, asociado con la experiencia traumática, es vivido como una especie de repetición (sin que estemos conscientess de esto, en principio). Cuando no hay trauma, es un poco mas fácil ir desmontando el condicionamiento, pero si es muy antiguo, el hábito es también antiguo y necesita más tiempo. En fin, digamos que hay cuestiones cualitativas, que atañen a la calidad de la experiencia que nos ha condicionado y cuestiones cuantitativas, que atañen a la cantidad de veces que hemos sido expuestos y hemos reproducido este condicionamiento. La variedad de posibilidades entre estas dos coordenadas es enorme.

    Si te ha resultado sencillo desmantelar algunas de estas representaciones, no te confíes: persiste, haz el trabajo de instituir un HÁBITO de interpretación distinto. Eso puede tomar algo de tiempo. Se dice que en algo así como un mes logramos hacerlo. Persiste, David, aun si ha sido sencillo en principio.

    En cuanto a bibliografía, creo que puede interesarte el libro LA PALABRA FRENTE AL VACÍO, sobre la filosofía de Najarjuna, de Juan Arnau.

Viendo 2 entradas - de la 1 a la 2 (de un total de 2)

Debes estar registrado para responder a este debate. Login here