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  • #15997
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Me recuesto a descansar, y en mis sueños contemplo una reunión. Una reunión de espectros. Se han congregado con el objetivo de conocerse y re-conocerse como parte de mí. La jornada la preside un sujeto bien conocido: el Miedo. Tan pronto arriva a la habitación, los espectros le rinden pleitesía. El Miedo explica la dinámica: cada uno de ellos se levantará y hablará de cuál ha sido su rol en David. El primero, de forma atropellada y apresurada, regando el café en el suelo, se levanta:

    — Hola. Soy Impaciencia. Soy una compulsión que genera en David la idea de que las cosas hay que hacerlas rápido, pronto, lo antes posible (sean urgentes o no, necesarias o no, sean nimias o no). No le doy descanso, paz o tranquilidad a él hasta que no ejecuta lo que le señalo. Pero bueno, ¡quién sigue, apúrense!
    El espectro que estaba al lado se puso de pie y dijo, algo compungido y con la mirada al piso:

    — Discúlpame, no debí tardar tanto. Soy el espectro de lo Exterior, y a veces siembro en David el pensamiento de que lo que los demás hacen o dicen se relaciona con él mismo. Yo…

    — Jajaja eres de los míos, camarada. Creo que nos vamos a llevar muuuy bien —dijo un tercer espectro—. Me llamo Aprobación, y hago que David a veces se sienta responsable o culpable cuando a alguien de su entorno le va mal o está malhumorado, y procuro que David sienta que debe tratar de ajustarse para que los otros se sientan bien.

    De repente, Miedo le dice:
    — ¡Cállate, estúpido! No vuelvas a interrumpir o te

    — Sí, ¡Cállate, estúpido! No vuelvas a interrumpir. Hola, soy Imitación, el espectro más genial porque cuando estoy al mando, le hago pensar a David que hay que incorporar ligeros hábitos, costumbres o ademanes de otras personas para construirse una mejor identidad. No sé qué tan viejos sean ustedes, pero he estado desde hace muchos años en David, haciéndole navegar y navegar y navegar…

    Un espectro, de aspecto veterano, alzó la mano, y tras la aprobación de Miedo, habló:
    — También llevo muchos años a bordo. Me llamo Divagación Sentimental. No sé por qué existo, pero cuando me he manifestado en David —especialmente en solitario— he provocado en él tristezas, impaciencia o lamentaciones sobre su soledad amorosa. Hago que David divague y divague y divague…

    Solo faltaba un espectro. Miedo, ya impaciente porque este no decía nada, le azuzó. Pero tan pronto Miedo le vio el rostro y la mirada, se atemorizó. Toda su gallardía pareció esfumarse en el acto, algo extraño si se piensa que Miedo es quien al parecer coordina todo. El Espectro en cuestión era grande, fuerte. Vestía de negro y un halo ominoso y difuso lo rodeaba. Sin levantarse, imponente, y con una voz atronadora, se expresó:

    — Soy Muerte. —los otros espectros, al oírlo, quedaron enmudecidos, aturdidos, desbordados—. La muerte en persona. Soy el espectro que más ha atemorizado a David, desde su temprana infancia… más que el Miedo, que al lado mío no es más que un bobalicón. Siembro temor, inseguridad y vulnerabilidad cuando David, por momentos, oye o piensa en mí, o cuando ha pasado por alguna enfermedad o padecimiento…

    De repente, me despierto. Ya está empezando a anochecer. Vienen a mi mente preguntas como: ¿todos los espectros esconden un miedo en su interior? O ¿será una sensación de “incompletitud”, de falta de control? Son sutiles estos espectros, pero dejan su estela cuando se presentan. Sin embargo, reconocerlos es un paso más para empezar a entenderlos y a arrojarlos…

    • Este debate fue modificado hace 12 meses por Juan DavidJuan David.
    #16002
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Lo primero que no puedo dejar de destacar es la calidad literaria del texto, el ingenio con que has escrito este diálogo polifónico, la agudeza de las observaciones. Me parece que has vislumbrado un abanico bastante amplio de espectros, cada uno con su papel, su lugar. Lo que hiciste me recuerda un poco una técnica psicoterapéutica de enorme eficacia, que se puede hacer a solas, a modo de autoterapia, y que yo mismo empleo en mis sesiones de terapia, a veces. La técnia se conoce como IFS (Inner Family System) y un gran libro sobre esto es Self-Therapy: A Step-By-Step Guide to Creating Wholeness and Healing Your Inner Child Using IFS, de Jay Earley.

    Pasemos ahora el texto. Algo que me llama la atención es que el miedo presida la asamblea. Por supuesto, intuyes que, debajo de todos los espectros, como te preguntasal final, eventualmente se esconde un miedo. Y creo que es una hipótesis certera, que vale, no solo para ti, sino en general para los espectros de cualquier persona. Pero el carácter huidizo, esquivo, ese “esconderse” que tú mismo señalas es parte fundamental del modo de operar del miedo. Y por eso no estoy seguro de que el miedo, en su personificación, pudiera estar AL FRENTE de una asamblea, y mostrándose enérgico, casi colérico, cuando su manera de funcionar es en general sumamente sutil. Y eso es parte del problema con el miedo, más que con otros afectos o espectros, que su carácter proyectivo nos pasa mucho más inadvertido. ¿Cómo sorprender al miedo? Es un poco como sucede con el viento: nos puedes verlo, pero puedes ver sus efectos, el follaje de un árbol meciéndose, la ropa tendida que se mueve, etc. El miedo tiene algunos efectos reconocibles; uno de ellos es el pesimismo y esto por un motivo de una lógica incontestable: el miedo entraña la noción de un mal por venir y, si vivimos con miedo, entonces vivimos abrigando, consciente o inconscientemente, la idea de que sobrevendrán males. De aquí al pesimismo no hay casi distancia. Por lo mismo, por empañar el futuro, el miedo quita alegría, porque la alegría tiene que ver, como un poco surgió en el trabajo de la semana 1, con un aprecio del momento presente y si el futuro lo está empañando, ese gozo se disipa. Por último, el miedo empobrece la experiencia, porque nos cierra a ella. Hay un texto de Stephan Zweig que, si mal no recuerdo, se llama Miedo y es de una mujer que le pone el cuerno al marido y que, por temor a ser descubierta, reduce más y más su campo de experiencia, cuando había sido una persona desenvuelta. Es un gran trabajo en relación al miedo.

    Ahora, en relación a la hipótesis de que el miedo puede estar debajo de todo, creo que sería interesante que lo exploraras. Yo te ayudaré con algunos ejemplos tomados de tu texto.

    Impaciencia: miedo a que no se realicen las cosas (es el envés de la avidez de hacer cosas, pues miedo y avidez/ansiedad son dos caras de la misma moneda). ¿Y qué pasa si no se hacen las cosas? ¿Qué se abre en ese eventual no hacer? ¿Cuál es el miedo que hay debajo de todo esto? Obsérvalo.

    Aprobación: miedo a no ser aprobado, miedo al rechazo. ¿De quién o quiénes? ¿Mujere y hombres indistintamente? ¿Figuras de autoridad? ¿Y rechazo a qué rasgos o cualidades?

    Explora de este modo todo lo que has escrito. Creo que puedes tener algunas revelaciones importantes.

    Felicitaciones por el muy buen trabajo.

    #16007
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Buenas tardes, profesor Gabriel. Espero que se encuentre muy bien.
    Muchísimas gracias por su comentario, y por las recomendaciones. Ya estoy explorando cada espectro, y hay cosas que van emergiendo, como usted mencionó. He sentido que todas las actividades que he hecho hasta el momento están muy relacionadas entre sí, lo que me ha permitido explorar algunos aspectos de mi vida que, al igual que los espectros sutiles, poco se hacen explícitos en mí reflexividad (aunque se manifiesten de alguna manera cotidianamente).

    Siento que aproximarse a ellos es sin duda un paso para ir procesando ciertas cosas,

    Le agradezco mucho,
    Saludos,

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