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  • #15666
    ILIANA TONAILIANA TONA
    Participante

    Él camina pausadamente, a veces disfruta el recorrido, de pronto siente el viento arreciar, la brisa se torna en una lluvia tupida; pero algo más pasa, entre la brisa y la tormenta, nunca quedó claro el instante en el que decidió tomar el saco que cargaba en una de sus manos y empezó a recolectar las piedras que encontraba en el camino, pudo haberse protegido de la lluvia colocándolo sobre su cabeza, pero decidió llenarlo con esos pequeños pedacitos de camino, unos brillantes, algunos enigmáticos, otros hermosos; en realidad no había diferencia, iban todos juntos en aquel viejo y áspero costal, esperando el momento de volver a ver la luz. El momento en el que cada uno sería observado con calma y paz, algo que en su mente, sólo el futuro podría brindar.

    El camino continuaba por kilómetros, hermoso, soleado, lluvioso, triste, lleno de anhelo, lleno de futuro. Las piedras en el costal empezaron a producir una especie de zumbido, primero se perdía entre las pisadas, después se confundía con el mareo que provocaba el sol intenso; el zumbido se convirtió en golpe, el golpe en crujido; hasta que se forzó a abrir el costal, se encontró con una explosión muy particular, todo ocurrió en cámara lenta, los minúsculos fragmentos de piedras hermosas y espantosas se convirtieron en una especie de arena brillante que ahora flotaba en el aire, reflejando miles de colores cuando eran acariciados por los rayos del sol. Fue un instante que se sintió eterno, por mágico y bello, por ser inmensamente contemplativo.

    Y de pronto la lluvia nuevamente, los fragmentos se mojan, se unen y forman algo nuevo, algo que le recuerda a un globo, y sólo puede pensar en soplar fuerte. Así que sigue a su instinto más primitivo, tal vez a su costumbre, lo coloca entre sus labios y sopla, primero despacio y después muy fuerte, casi con urgencia. Aquel globo empieza a crecer y crecer sin control, hasta que es tal su tamaño, que se eleva y él sólo alcanza a aferrarse con ambas manos de la boquilla. En cuestión de segundos y de reojo, percibe que se ha elevado hasta quedar muy lejos del suelo.

    Sin tener muy claro cómo sucedió, se encuentra volando, aferrado a aquel nuevo objeto, que se siente como las piedras; que refleja la misma luz hermosa, que ya no puede soltar porque ahora su vida corre riesgo, del que no tiene control alguno, no controla el viento, no controla su dirección, ni su velocidad. Trata de disfrutar el viaje, un viaje que nunca eligió hacer. Un viaje que inició una decisión primitiva, que sólo terminará cuando decida soltarse, sabiendo que tal vez se le irá la vida en ello; o no, tal vez mientras caiga, recordará cómo era usar sus piernas y empiece a caminar libre otra vez. Aunque muy en el fondo sabe que no quiere caminar, siente un anhelo inmenso de abrir los ojos, ya sin piedras, ni globos y recordar que todo este tiempo tuvo la capacidad de volar.

    Y mientras todo esto ocurre en aquel lugar, se escucha una imponente voz como trueno que inquiere: ¿Acaso no entendiste lo que tenías que hacer?

    #15670
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    No estoy seguro de haber comprendido bien el sentido del texto, que encuentro interesante y enigmático. Hasta donde alcanzo a ver, si lo encuadro dentro del asunto del ejercicio, se trata, más que de un inventario de los espectros, de su génesis y evolución. Las piedras que uno recoge a lo largo del camino, inadvertidamente, las cargas que van lastrando el camino sin que uno lo sepa; la posibilidad de mirarlas y, de alguna manera, ver belleza en el acto mismo de hacerlo, y por el hecho mismo de haberse atrevido a abrir ese saco y mirar adentro, la liberación, la curiosa alquimia de la gravidez en ingravidez, del peso y la carga que se transforman en vuelo y ligereza, lo que me recuerda a aquello de “tirar el espectro al lago”. Libres de esas fatigosas cargas, ¡qué ligera se vuelve la vida! Realmente no estoy seguro de si estoy siquiera cerca de lo que querías decir, pero quizá eso no sea importante, el proceso que describe el texto es interesante, sugerente, está muy bien escrito y eso, en sí mismo, me parece valioso.

    • Esta respuesta fue modificada hace 2 años, 4 meses por Gabriel Schutz.
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