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  • #12545
    Onofre Galindo Huerta
    Participante

    Saludos cordiales a todos, especialmente al Maestro Schutz.

    Aprecio su atención.

    Me considero un ser humano sensual, en el sentido de la utilización de mis sentidos para experienciar la vida.

    Este ejercicio me ha permitido confirmar lo anterior. Hubo un momento que la experiencia con la uva pasa me vinculó a otras experiencias, luego volvía al objeto del ejercicio y así una y otra vez. Me trajo recuerdos del pasado y del presente cercano. No pensé en futuro. Me dio tranquilidad.

    Creo y afirmo que la vida es un asunto personal y se vive en colectividad. Esta experiencia individual, es verdaderamente personal, no obstante atrae lo interpersonal. Las relaciones con las texturas, el sonido, los aromas, sus formas y brillos y más y, degustarla, tragarla -aún siento las sensaciones internas que dejó en mi esófago,, mis sentidos internos se sensibilizaron.

    Soy un bahá´i, sin embargo no soy un practicante real, encontré algo, ahora busco y creo que he encontrado una filosofía con la que me identifico. Espero encontrar un camino filosófico hacia la imperturbabilidad. A mi edad, para mí, lo más valioso es la tranquilidad.

    Gracias por leer.

    #12546
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Saludos, Onofre, y muchas gracias por compartir tu experiencia.

    Es sumamente interesante lo que comentas en relación a lo personal e impersonal. La experiencia es, desde luego, personal, pero al mismo tiempo, si se hace con atención plena, y sobre todo, si este tipo de experiencia contemplativa alcanza una profundidad mayor (en prácticas que exigen tiempos significativamente mayores, o bien, por qué no, en la espontaneidad de un rapto “gnóstico”), entonces, paradójicamente, se despersonaliza. Con esto quiero sugerir la idea, que es muy clara en el budismo y aplica también para los estoicos, pero que ha sido más generalmente declarada por todas las tradiciones primordiales, según la cual, cuando desaparece el yo, “se gana el mundo”. Si, al hacer este pequeño pero significativo ejercicio, uno experimenta ansiedad por querer comerse el arándano o se deja arrastrar por pensamientos, asociaciones, recuerdos, etc. (no digo que sea tu caso, es normal tener asociaciones rememorativas fugaces), entonces la experiencia sensual palidece. Mientas que si, por así decir, el “yo” no estorba en ese momento, el arándano adquiere una “expresión” cabal.

    Espero de todo corazón que este curso-taller te sea provechoso en tu búsqueda.

    Saludos y bienvenido.

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