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  • #14280
    Mariana Salinas
    Participante

    SEMANA 1.
    1-Septiembre 8
    Nómada en mi propio cuerpo, Ítaca aguarda en mí.

    2-Septiembre 9
    Sanar es reescribirse.
    Hermenéutica del cuerpo: en busca de la huella escrita que invento ser.

    #14289
    Mariana Salinas
    Participante

    3-Septiembre 10

    Como parte de las huellas escritas en el cuerpo, también están mis duelos.

    Las muchas formas de ser yo misma y reinventar la narrativa de mi corporalidad.

    Nada de lo escrito en el cuerpo como memoria permanece como verdad identitaria, cada mañana me reescribo.

    4-Septiembre 11

    Conduzco la carretera como cada mañana de casa al colegio, parece la misma y nunca lo es, nunca un amanecer igual a otro, como mi cuerpo en mí.
    Sentada a mi lado viaja mi hija casi adolescente. La miro y la veo morir, adolecer, transitar los últimos estadías de la niñez. Una parte de mí se despide de ella, otra yo que quiere adelantarse para recibirla. ¿Estoy ya ahí para re-conocerla, mirarnos? Nos encontramos cuerpo a cuerpo con las nuevas narrativas que conforman su existencia. La mía.
    Ella dormita o pretende hacerlo. En silencio hago el recorrido de los muchos duelos que me exige la maternidad. Tengo treinta y dos minutos para recordar. Primer duelo: parir; morir en mí-ser-sola para permitir que la vida de otro me atreviese, repito: morir para que la vida de otro me atraviese. Morir para dejarla crecer, verla crecer y morir como madre de una niña para nacer como madre de una adolescente. También yo he cambiado y en esas muertes y re-invenciones la narrativa de mi cuerpo.
    Llegamos al colegio, últimos segundos del sol sobre sus ojos verde oliva; nos estamos reescribiendo.

    5- Septiembre 12

    Tiempoencuerpo

    #14300
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    ¿Hay Ítaca en el cuerpo? ¿Hay Ítaca en algún lugar?

    Es claro que la memoria no puede ser sino cuerpo, porque memorizar exige un soporte material donde inhiera aquello que es memorizado (como el ejemplo platónico del sello en la cera), y este soporte es, sin duda, es el cuerpo mismo. El cuerpo es, pues, nuestro inconsciente, no hay exageración ni hallazgo en esta idea: Reich. Pero el cuerpo, como la maternidad, como la carretera, en fin, como todo, es impermanente, y esto lo ves con total claridad. Entonces, si es impermanente, ¿dónde está esa Ítaca corporal? ¿Hay regreso? ¿No lo desmiente la propia impermanencia?

    Esta idea, anicca, impermanencia en pali, la lengua en la que se expresó el Buddha histórico (Siddharta Gautama), deriva, ya desde el budismo más temprano, de otra noción más profunda: anatta (anatman en sánscrito), ausencia de yo. ¿Dónde está el yo, esa presunta esencia que llamamos “yo”? ¿Está en el cuerpo? ¿En otra parte? Y si, como sostiene el budismo, no hay yo, sino que el yo es precisamente la ilusión, el problema raíz, ¿no es toda narrativa de sí un autoengaño? Quizá no, con tal de que se sepa provisional, un simple trazo más que surge y se desvanece como la estela de un barco en el océano: en el océano de la existencia.

    Todo esto quiere cuestionar, amablemente, la idea de que uno es lo que se cuenta, como plantea el título de tu texto. En cierto modo sí, pero ahí lo único que sucede son variaciones de un problema que jamás se resuelve de fondo, porque persiste la IDENTIFICACIÓN con alguna historia (no importa cuál). Quizá no seamos SÓLO lo que nos contamos, sino algo que está mucho más allá de narrativas. Quizá seamos el océanos, el cosmos. Quizá no identificarse con historias sobre uno mismo sea una especie de “todoposibilidad” tremendamente liberadora.

    Precioso leerte. Gracias, Mariana. Bienvenida.

    • Esta respuesta fue modificada hace 3 años, 9 meses por Gabriel Schutz.
    #14311
    Mariana Salinas
    Participante

    Qué bella la respuesta Gabriel, muchísimas gracias. Sí, creo que el camino hacia la segunda semana es ese: mirara las narrativas que limitan la percepción de la verdad: el ser infinito y de sus infinitas posibilidades. A ello voy, a lanzar los espectros en el lago de la ilusión para mirar mi reflejo en esa mismas aguas: lo infinito en mí.
    Te abrazo con mucho cariño.

    #14317
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    ¡Me alegra que la respuesta haya sido provechosa!

    Abrazo cariñoso de regreso.

    (Acabo de responder a tu segundo ejercicio).

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