fbpx
Viendo 4 entradas - de la 1 a la 4 (de un total de 4)
  • Autor
    Entradas
  • #16117
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Inicio el ejercicio predispuesto, pues las uvas pasas son un alimento que no me gusta, que saco de aquellas comidas que tengo frente a mí.

    Inicio a observar la uva, y es hermosa, con sus pliegues, juegos de luces, sombras y tonos… Y pienso en montañas, e incluso en las arrugas de nuestro cuerpo. Es como si en lo pequeño estuviera lo grande, como si en la parte estuviera el todo. Es hermoso.

    Al acercarla a mi nariz, me percato de la frontera que hay entre poder olerla y no. Se me queda la idea de las fronteras, que son como un punto entre dos cosas, como tener un pie en un lado y el otro en un sitio distinto. Pero la experiencia en la frontera depende de si decidimos dar el paso necesario. Y pienso en ¿cuántas cosas dejamos pasar solo porque no les prestamos atención, ni las ponemos en nuestro radar? No era la primera vez que olía una uva pasa, pero en cierto sentido siento que es la primera vez.

    Ya en mi boca, brotan mundos sensitivos nuevos. La tanteo con la lengua, e imagino a la uva pasa en una habitación oscura… Quizá un recuerdo de mí mismo.
    La muerdo, y siento que todo cambia, que hay una ebullición. Su sabor me parece agradable. Y me pongo a reflexionar en si mi desprecio a la uva pasa no sucede cuando esta aparece como un mero adorno adicional en un ponqué o un cereal. Siento que cuando comparo el sabor de la uva pasa con otros alimentos en los que aparece, quizá no le he hecho justicia. He pasado de soslayo por ella. Quizá debo prestar atención a cada cosa, una a la vez.

    Finalmente, fui muy consciente de lo líquida y espesa que es la uva pasa en su interior. Es como un mundo que brota. Esto me hizo pensar en que lo que se ve o percibe fuera, no es lo que se ve adentro…

    #16122
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Qué hermosa experiencia relatas aquí, David. Me alegra mucho el efecto que tuvo el ejercicio en ti. Es exactamente de lo que se trata: de ver cómo la calidad de nuestra experiencia depende mucho más de la calidad de nuestra atención que de las cualidades objetivas (que, por supuesto, también juegan un papel). Esa “primeridad”, la sensación de que es como una primera vez, es muy gozosa y, supongo, esperanzadora, porque sugiere la posibilidad de que nuestros sentidos y nuestras creencias puedan salir de su embotamiento y volver a tener un contacto genuino con “lo que es”, más allá de nuestra mente condicionada.

    Verás que el estoicismo -como el budismo- tiene mucho más que ver con un desaprendizaje, una especie de desnudez, que con llegar a algún lugar.

    Te felicito, tu texto es hermoso y está magníficamente bien escrito.

    #16123
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Pd. La idea del todo en la parte es muy sugerente y hay cuestiones filosóficas profundas allí.

    #16131
    Juan DavidJuan David
    Participante

    Hola, profesor Gabriel. Muchas gracias por tu comentario. Muy bonito.

    En lo que llevo del curso, empiezo a reconocer la idea de que estas ideas o formas de ver la vida tienen que ver más con desaprendizaje y desnudez que con el de llegar a una meta. Una forma bonita de señalar que la vida no es como una escalera, y que quizá de lo que se trata todo es de fundirnos con el tiempo presente, de zambullirnos en él.

Viendo 4 entradas - de la 1 a la 4 (de un total de 4)

Debes estar registrado para responder a este debate. Login here