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  • #15185
    diegorssanchezdiegorssanchez
    Participante

    Lo que voy a contar no es un evento puntual, sino una seguidilla de eventos o más bien todo lo que puedo recordar de mi niñez sobre una situación que se repetía en casa.

    Mi papá siempre trataba diferente a mi hermana mayor y yo lo notaba, aunque no me importaba mucho o no afectaba, según yo, directamente mi vida. Él la hacía comer un poco a parte de nosotros. Cada vez que mi hermano mayo se portaba mal, mi papá castigaba a mi hermana de una forma u otra.

    Recuerdo bien que mi abuelo paterno llegaba en navidad con regalos para mi hermano y para mí, pero no traía nada para mi hermana. Incluso recuerdo una ocasión en la que nosotros abríamos los regalos frente a ella o en otra ocasión que mi mamá llevó a mi hermana a pasear cuando supo que mi abuelo llegaba con regalos para nosotros dos.

    La situación no fue cambiando mucho cuando crecimos. Solo que yo ya me daba cuenta de muchas más cosas y, por supuesto, mi hermana ya lograba defenderse de castigos, pero no de juicios en contra de ella.

    Entonces me enteré que mi mamá tuvo a mi hermana con otra persona antes de casarse con mi papá.

    El conocer este pasado no recuerdo que haya cambiado y de hecho no cambio para nada mi amor por mi hermana ni tampoco el de mi hermano. Bueno, en realidad no cambiaron las cosas en casa. Siempre mi papá la juzgaba, la hacía sentir un poco mal respecto a sus buenos logros en la universidad: “Eso no es nada, falta que te gradúes, falta que te titules, falta…” siempre faltaba algo.

    Cuando ella salía de fiestas o con sus amigas, él vertía comentarios muy ofensivos como “¿quién sabe con quién te abras metido?” o cosas peores.

    Ya ahora en la edad adulta, mis papás muy mayores viven con mi hermana para ayudarla a cuidar a mi sobrino, ya que mi hermana no se casó. El trato es más o menos un poco frío con mi papá, pero no deja de cuidarlos. A veces, mi hermana me dice que no puede perdonarlo por todo lo que le hizo vivir y me dice que entiende que mi hermano y yo tengamos otro trato con él, pero que ella no puede cambiarlo.

    Por otro lado mi papá y mi mamá me dicen que les da miedo conversar u opinar diferente a mi hermana porque ella se molesta, les riñe y que prefieren callarse o salirse. Creo que la situación en casa de mi hermana es muy tensa a veces y en mi mente viene una imagen de subyugación de mis papás respecto a mi hermana.

    Pero comprendo por qué y cómo sucedieron las cosas, bueno intento al menos hacerlo:

    Mi papá

    Cuando nací en mi pueblo, a pocos días mi mamá murió y me contaron que me dejaron envuelto en una mantita en una esquina del pueblo. Mi tía, la hermana de mi mamá, me crió desde pequeño porque mi papá se volvió a casar y creo que su esposa no quería que me criaran en su casa. Así mi papá tuvo otros hijos, mis cuatro medios hermanos.

    Mi hermana propia es mayor que yo y los dos fuimos criados a parte. Ella con otra hermana de mi mamá, y yo con la otra. Cuando ya era joven decidí venirme a la ciudad y trabajaba de todo para ganarme el pan del día. Limpiaba baños de los restaurantes, vendía lo que podría.

    Luego conocí a tu mamá, pero ella ya tenía una hija pequeña. Igual decidí casarme con ella porque la amaba y le dije que iba a cuidar de ambas. Tuvimos dos hijos: tú y tu hermano.

    Mi papá no tardó en reaccionar “cómo te vas a casar con ella, tiene pasado”. Esos comentarios no hicieron más que unirse a dichos que llegaban de las personas de mi pueblo hacia mis oídos. Claro, es un pueblo chico, con gente que está pendiente de lo que hacen los demás.

    A momentos era insoportable todo lo que se decía de nosotros, de mí “cornudo, poco hombre…” Siento que esos comentarios lograron cambiar mi actitud hacia tu mamá para siempre. A veces me decía a mí mismo “si ya estuvo con otro hombre, puede volver a hacerlo”, así que me enfermé de celos.

    La situación no cambió para tu hermana, la trataba diferente porque sentía que así ganaba un poco el respeto de mi papá o de la gente de mi pueblo.

    Ahora que soy ya mayor y tu sobrinito se ha ganado mi corazón, tu hermana es mala y quiere apartarlo de mí. Ella me trata mal, entiendo por qué lo hace. Yo no pude cambiar nada, quizás mi destino estaba marcado desde que nací: sin conocer el amor de madre, ni de padre, valerme por mí mismo, crecer sin mi hermana a mi lado…

    Mi hermana

    Desde pequeña no supe por qué el papá me trataba así, me hacía sentir diferente a ustedes. Yo trataba de hacer las cosas bien, pero nada era bueno para él. Luego me enteré de todo y tenía miedo que ustedes dejen de quererme, pero eso no pasó.

    Todo era malo para papá. Nada de lo que hacía era suficiente y siempre paraba castigándome verbal y físicamente por varias cosas, incluso por lo que hacía nuestro hermano.

    En navidad recuerdo que llegaba tu abuelo y me hacía a un lado, les traía regalos a ustedes. No soportaba a mi corta edad ese desprecio, así que me encerraba en el cuarto.

    Cuando era joven trataba siempre de hacer las cosas bien. Cuando iba a fiestas siempre llegaba asustada, andaba con temor cuando me encontraba con amigas, con amigos, con novios… Papá siempre me hacía sentir sucia.

    Hoy en día no logro tratarlo bien, ya ni siquiera puedo decirle papá a ese señor, me irrita verlo. Sé que mi hijo está bien acostumbrado a él, pero tiene que aprender que es su abuelo y que en algún momento tiene que irse de esta casa.

    Quisiera perdonarlo, pero no puedo, tú siempre tratas de sacar cara de él, de defenderlo, pero es que él te ha tratado diferente a ti que a mí, siempre he sufrido sus juicios, su maltrato.

    #15192
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Qué fuerte, qué duro. Para todos. Es la viva prueba de que, si no hacemos consciente lo que nos hicieron, terminamos repitiéndolo. En el caso de tu papá, no es sólo que fue abandonado, es que fue también criado “aparte”, denostado, humillado, y esto es lo que él hizo con tu hermana, de modo totalmente inconsciente (qué cierta la tesis platónica de que el mal es ignorancia, es decir, inconsciencia). A veces los años, o la llegada de una nueva generación, como es el caso con tu sobrino, abren los ojos y todo cambia. Quizá tu papá esté ahora en mejores condiciones de reconocer sus yerros y, del otro lado, está claro que el reto para tu hermana es poder perdonar algún día, algo que también toma tiempo. Pero no puedo dejar de preguntarme qué, de todo esto, les toca a tu hermano y a ti, que aparecen aquí como testigos de todas estas injusticias. ¿Cómo les afectó a ustedes o, en todo caso, a ti? ¿Qué diría esa otra primera persona si tuviera que decir algo más allá del preámbulo o la explicación? ¿Cómo afectó todo esto la relación con la autoridad, con las mujeres en general, etcétera?

    #15202
    diegorssanchezdiegorssanchez
    Participante

    Hola Gabriel, gracias por leerme. Es verdad que el crecer sin este tipo de amor hizo que mi papá actuase de manera inconsciente o más o menos consciente con mi hermana.

    En cuanto a mí, puedo decir que vi todo con cierta conformidad, en su momento no me vi directamente afectado, sé que puede parecer duro, pero así lo sentí. Sentí “ay! que bueno que no soy yo ese a quién golpean o maltratan”. Quizás porque le tenía terror a mi papá, siempre me pareció una figura atemorizante cuando era niño.

    Quizás ahora, con mi cierta posición siempre neutral, intento mediar entre ambas partes. Veo que mi estado siempre neutral, en casa, en el trabajo, es como una estrategia que sigo para no ser el centro de las discusiones, no ser yo el foco de los reclamos, casi como que intento escapar de ser confrontado en público. Quizás por eso me aterra tomar responsabilidades demasiado visibles. Me pasó algunas veces que me confrontaron en público y me sentí otra vez como un niño al que regañaban en público. Ahora que me doy cuenta, quizá sea porque de niño prefería que riñesen y castigasen a mi hermana que a mí.

    #15204
    Gabriel Schutz
    Superadministrador

    Es interesante lo que comentas aquí, Diego.

    La neutralidad es como el “falso amigo” de la ecuanimidad. Por “falso amigo” me refiero a la expresión que usan los traductores para designar palabras de distintas lenguas que, por su similitud fonética, inducen a pensar, engañosamente, que significan lo mismo, como exit en inglés y “éxito” en español. Así, la neutralidad podría pasar por ecuanimidad, pero las diferencia algo fundamental: ser neutral puede significar en algunos casos ser injusto o no ser justo o ser omiso en lo que toca a ejercer la justicia; mientras que la ecuanimidad es la base misma de la que emerge un juicio justo. Quizá esta distinción pueda resultarte provechosa.

    En cualquier caso, lo que has hecho consciente ahora es sumamente importante. Sigo en lo que pueda apoyarte.

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